sábado, 22 de mayo de 2010

La degeneración del toro de lidia. Las Ventas 21 de mayo de 2010

La corrida de hoy ha quedado marcada por la cogida de Julio Aparicio al inicio de la faena de muleta del primero, al que Opíparo caló por debajo de la mandíbula y el pitón salió, afortunadamente, por la boca. Este detalle no se apreció en la plaza y pude verlo a la salida en la pantalla de la cámara de Rafa Carlevaris. Antes, Aparicio se había lucido en los lances de saludo, Otero había saludado en palos, y el madrileño no le había cogido el aire a este animal descastado que le derribó con una pata, sin que el torero acertase a evitar el percance. Morante acabó con el jabonero.

Este suceso alteró el normal desarrollo del festejo y trastocó además la absurda seudohuelga que unos jóvenes habían aventado en la red y por SMS para protestar teóricamente contra la empresa por haber elegido a El Cid para sustituir a Manzanares. Todo consistía en abandonar temporalmente los tendidos en la lida del tercer toro y la cosa terminó en el mayor de los fracasos.

Además de matar al primero, Morante de la Puebla lidiaría, en orden alterado, el tercero y quinto tris (porque el quinto de Juan Pedro y el quinto bis de Gavira serían devueltos a corrales, acompañados por esos cabestros de Florito, eficacísimos y que llaman la atención por salir sin una sola suciedad ¿cómo lo consigue?). El tercero era un inválido que no merece más atención. El quinto tris, de Mari Carmen Camacho salio con genio y le sujetó Morante en las rayas del 7 con una verónicas firmes de mucho mérito, más emocionantes que las excesivamente jaleadas del posterior quite; picó bien Aurelio Cruz, por señalar en su sitio, y ya no hubo nada más que hacer porque el toro ni siquiera pasaba.

Por lo dicho, El Cid hubo de lidiar tres toros.
El segundo salió ya picado e iría a menos aún, y no tuvo más historia que levantar los pies al de Salteras al que campaneó aunque sin apenas elevarlo por su absoluta falta de fuerzas. El cuarto de Juan Pedro no se sostenía en pie y fue devuelto y sustituido por un terciado de Gavira, bien puesto, corretón de salida y muy manso en los caballos; muy buen tercer par de Alcalareño, dejando llegar al burel, asomándose al balcón y saliendo andando; muy flojo en la muleta, El Cid le sacaría dos series, una con cada mano, templadas y despaciosas para liquidarlo de una honda tendida. El sexto (que era el cuarto que había enlotado Aparicio por la mañana) fue también flojito y si sirvió en la muleta fue por el cuidado del picador y el mimo de la brega de El Boni; parearon muy bien y con riesgo los banderilleros de Aparicio, Rafael González y Llaverito, que saludaron; volvieron las distancias a Las Ventas al inicio de la faena de El Cid, con buenas series ligadas por el derecho, por el izquierdo entraba descompuesto y ahí se acabó el toro; lo mató de un estoconazo en las péndolas que ayudó a la petición mayoritaria.

Los juanpedros fueron un muestrario de la degeneración del toro, que ya no puede llamarse de lidia: salieron ya ahormados, no tuvieron poder, ni fuerza, ni codicia. Pero ya lo ven, son los que exigen las figuras para anunciarse en Madrid (y en tantas otras plazas).

Cuadro de puntuación de la corrida de Juan Pedro Domecq del 21/05/2010 en Las Ventas


(Cada aspecto está puntuado de 0 a 5, y la nota media es ponderada, al no tener todos los aspectos el mismo peso en la puntuación)


Nota: Publicado originalmente en el blog estrapicurciela

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Me corto la coleta

Puede parecer pretencioso servirme de esta frase, reservada para los que del enfrentamiento con el toro han hecho su oficio, pero permítase...