lunes, 14 de julio de 2014

Entretenida novillada, rodeada de cemento. Las Ventas, 13 de julio de 2014

La tarde no era propicia para la taquilla: coincidencia con la final del Mundial de fútbol y con ferias taurinas a las que suelen acudir los fieles venteños (Ceret o Pamplona). Por si fuera poco, "Lorenzo" se decidió a apretar y no invitaba a estar sentado a las 7 de la tarde en las piedras de Las Ventas. Me pregunto cuál es la razón de programar esta hora en un mes en que anochece a las 10 de la tarde, y no encuentro respuesta. Al menos, el cartel de novilleros era más atractivo que el del domingo anterior. Algo es algo.

El paseíllo con un fondo de cemento

Solo uno de los novilleros se presentaba en Las Ventas, Tomás Angulo, con dos años en el escalafón y 12 actuaciones en 2013, casi tantas como juntas las de los tres novilleros del pasado día 6. Su primer novillo manseó en varas, tanto que cuando el caballo de Manolo Quinta se fue al suelo, salió de naja hacia el de puerta. Para la muleta, el de Manuel Santos fue un carretón con poca codicia, al que el pacense tardó en coger al natural, cuando ya había acortado el recorrido. Antes, con la derecha se lució estéticamente. La estocada arriba entrando por derecho no bastó y la cruceta se le atravesó al debutante. No se acopló en el saludo al cuarto, que metió la cara abajo en el peto, pero saliendo suelto. En la muleta, el novillo hizo amagos de rajarse, pero entre las rayas del tendido "1" metió la cara humillando con transmisión. Angulo con más decisión que oficio, consiguió algún buen derechazo, alternando fases algo embarulladas con redondos, más de noria que de mando. Por el izquierdo quedó desarbolado. Entró a matar sin marcar los tiempos, más al choque que a otra cosa, quedando desarmado y evidenciando después que el descabello no es lo suyo. Por cogida de Gonzalo Caballero, lidió también al sexto, más entonado con el capote, a pesar de la falta de fijeza del novillo, muy remiso a entrar al peto. La faena de muleta caló en los tendidos por la emoción, más que por el buen toreo, tras ser cogido espectacularmente por el pitón derecho y quedar lastimado en la pierna. Por el izquierdo, el bicho se desplazaba con son. Tras pinchazo, cobró una estocada chocando que fue premiada con oreja de verbena de verano. En quite al tercero, por verónicas, fue arrollado cuando intentó un remate de rodillas, al quedar descubierto.

Para Brandon Campos era su cuarto paseíllo en Madrid. Se prodigó y destacó con el capote, tanto en los quites a primero, por chicuelinas de buen aire, y cuarto, variado de capote a la espalda y tafalleras, como en los saludos a sus novillos, de muy bella factura y temple el segundo y de difícil ejecución recibiendo en los medios con un lance poco apropiado para este fin. No tuvo suerte en su lote, tanto por la invalidez del seguundo bis, de Los Rodeos, al que despachó de buena estocada, como por las complicaciones del deslucido quinto, más preocupado del cuerpo del mejicano que de los engaños, al que tardó en pasaportar con los aceros.

Gonzalo Caballero, en su séptimo paseíllo en Las Ventas, demostró oficio en el tercero, único novillo que mató, que salió abanto, pero que metió en la muleta en una buena faena, muy asentado ("encajado" dicen ahora los taurinos), sabiendo corregir el defecto del calamocheo ("suelta la cara" que dirían los ídem), con buenas tandas por ambas manos en el toreo fundamental y también en los remates de pecho y desdenes. Finalizó por bernadinas y una estocada que bastó para conseguir una oreja sin contestación. No pudo redondear la tarde, al ser volteado en el quite al quinto y quedar conmocionado y sin sentido por el golpe.

La novillada de Herederos de don Manuel Santos, de encaste bodeguero, destacó por su movilidad, no cumplió en varas y su variado juego y la disposición de los actuantes hizo que recordásemos aquellas novilladas en que los diestros no perdonaban quites, exponían y ninguno se libraba de una o más volteretas.

También estuvieron afortunadas las cuadrillas de a pie, destacando en la brega Jesús González "Suso" y Pablo Saugar "Pirri" y con los palos Ramón Jiménez y Pablo Delgado en el tercero.

Cuadro de puntuación de la novillada de Herederedos de don Manuel Santos (5) y Los Rodeos (1)
(Cada aspecto está puntuado de 0 a 5, y la nota media es ponderada,
 al no tener todos los aspectos el mismo peso en la puntuación)

Uno de los murales más fotografiados de Madrid, desierto

Manuel Quinta aún en el suelo. ¿Dónde está el novillo?...

...había salido de naja al caballo de puerta

Quite de Brandon Campos al primero

Suso deja el primer par

David Picón. "Ranchero" humilla

Tomás Angulo entra por derecho

El mejicano saluda al segundo de la tarde, que sería devuelto

El sobrero acomete al caballo de Pepe Aguado

Tito, con problemas

Curro Vivas, con decisión

Brandon Campos entierra el acero en los rubios de "Servilleta"

Agustín Romero "Hijo" no paró el caballo mientras lanceaba Caballero y este es el resultado: picando en la puerta de arrastre

Tomás Angulo intentó lancear de rodillas en el quite, y el tercero lo arrolló

Ramón Jiménez clava a novillo pasado

Pablo Delgado parece bailar una jota tras dejar los rehiletes

Pase ajustado del celeste imperio de Gonzalo Caballero a "Pucherero"

Ángel Lavado cita al cuarto a caballo atravesado

Lance de Campos en el quite a "Aceitero"

David Picón se pasa tanto que las clava bajas

Alejandro Charro parece emular en la jota a Pablo Delgado

Apuros para Angulo y Picón presto al quite

Iba a empezar la final del mundial y algunos no querían perdérsela

Brandon Campos recibe en los medios al quinto, con un lance inapropiado para tal menester

Romualdo Almodóvar espera con el caballo muy retrasado

En el quite, Gonzalo Caballero fue volteado por "Comedor" y quedó conmocionado al caer de cabeza

Tito, contundente

Pablo "Pirri" rejoneando sin caballo

Inicios de la faena del mejicano con la muleta

Tomás Angulo, galleando al sexto

Juan Antonio Maguilla, de lado o sobaquillo

Todos al rescate de Angulo de los pitones de "Naranjero"

Tomás Angulo, bufanda al cuello, se despide de Pablo "Pirri"

viernes, 11 de julio de 2014

La tauromaquia "leída" por un rebelde: Luis Francisco Esplá


En la Casa del Lector, de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en el Matadero de Madrid, el maestro Luis Francisco Esplá se sometió a una entrevista pública de José Vicente Quirante, dentro del ciclo "Lecturas insólitas". Aplaudido de entrada y ovacionado de salida, estas son algunas de sus frases y reflexiones, tal como las recuerdo, aunque desgraciadamente no tienen la brillantez expositiva del personalísimo maestro, dentro y fuera del ruedo.
  • El arte es la continúa búsqueda de la recóndita calidad.

  • Vivir desde niño en un ambiente de toros (su padre tenía una escuela taurina), con vacas incluso donde jugabas al fútbol, te enseñaba algo de su comportamiento, sus respuestas y por qué tienden a ir hacía unas zonas determinadas como si estuviera el terreno cuesta abajo. Hoy el torero ha evolucionado y el toro ha perdido buena parte de esa animalidad y se ha convertido en algo mucho más previsible.

  • El toreo ahora es más plano, se ha uniformado en toros y en toreros, como si se hubiera "globalizado".

  • Ser padre de un torero es muy duro porque tú ya sabes los obstáculos que se va encontrar tu hijo. Más hoy que ha desaparecido el circuito de novilladas de los pueblos, que no era fácil, y han de jugarse todo a una carta en las Ferias.

  • Percibimos la enfermedad de mi padre, el alzheimer, precisamente el mismo día en que se derribó la placita de su escuela taurina. Llegamos y le vimos allanando el ruedo con el rastrillo y nos explicó que iba a venir gente y no podían encontrarse eso así.
  • El enemigo del empresario es el torero. Madrid ha sido mi defensa contra los empresarios. Si estaba mal en San Isidro me esperaba una lucha con ellos. Así que en ese caso volvía a Madrid en verano, en otoño y, si hubiera sido posible y necesario, hasta en Navidad y en Reyes.


  • Mi despedida de Madrid con "Beato" (hoy ya "Santo" por haber hecho aquel milagro), fue firmar la paz definitiva con la plaza. No he visto nunca la faena, ni lo voy a hacer hoy [no se vuelve a mirar la pantalla], porque quiero tener el recuerdo de la respuesta de los tendidos. Es cierto que Madrid es duro y exigente.
  • En Sevilla mi toreo no encaja con lo que allí gusta, aunque tampoco me ha salido nunca un toro excepcional. Solía torear la de resaca y ahí solo era: "ponlo, ponlo" y los toros se quedaban sin posibilidades para la muleta.

  • En Pamplona estuve 14 años sin torear porque una tarde abandoné el tercio de banderillas cuando una botella de champagne cayó silbando sobre mi cabeza. La cogí, me fui al sol y la tiré al suelo y seguidamente hizo lo mismo con las banderillas. Me llovieron más botellas y se armó tal escándalo que nada más concluir la corrida vino Alfonso Navalón y me aconsejó salir por pies de allí, porque de lo contrario me matarían. Me negué, porque si hay que morir, hacerlo mejor sin huir; llegué al patio de cuadrillas, que estaba lleno de gente, y vi venir a un auténtico gorila, enorme, abriéndose paso y gritando: ¿dónde está el Esplá?. Yo me dije, bueno, ya está, este me va a arrear bien. Le di mi capote de paseo al mozo de espadas, mi montera a un compañero, me puse las manos atrás, sin ánimo de defenderme, y le dije: venga, pégame. El tiarrón aquél,al verme así, se paró, bajó la cabeza sin decir nada, y se fue. Cuando volví después de esos 14 años me preguntaron la razón de mi regreso y les respondí que porque ahora están en la sombra los que estaban entonces en el sol y ya se han civilizado. No es de recibo tampoco que a un subalterno mío, al que el toro le metió un cornalón en el tórax, mientras le llevaban por el callejón con un boquete que interesaba el pulmón y el hígado, le fueran arrojando fruta.

  • En Alicante pudo haber rivalidad con Manzanares, que habría sido bonita, incluso con manos a manos, pero él se negó, no porque temiera que pudiera estar yo mejor, porque ha sido un gran torero, pero no le dejaron sus celos y su soberbia.


  • El toro "Dadito", de Miura en Valencia es uno de los toros con los que he tenido la sensación de verme torear desde fuera, como si alguien manejara todo aquello. Pedían el indulto y yo lo pinché tres o cuatro veces. Esa faena solo la supieron ver Joaquín Vidal, Vicente Zabala y el de la agencia EFE. Curiosamente, esa tarde de julio de 1982 fue la única en que he tenido que salir de la plaza escoltado por la policía, porque en el segundo toro no quise poner banderillas.

  • He intentado no acercarme mucho a los periodistas taurinos. De esta forma ellos no se ven tentados a escribir sin molestarme y yo no me siento defraudado cuando lo leo.

  • En las faenas a los toros hay música (a propósito del libro de Bergamín), sin que sea necesario tener conocimientos de ella para percibirla. Hay allegros, andantes, etc.
[A preguntas sobre tres escritores alicantinos:]
  • Azorín, por aquello del Régimen, aparecía mucho en los textos de los libros escolares de mi época de niño. Creo que no era el momento de leerlo. Por eso, nunca más lo he hecho.

  • A Miguel Hernández lo descubrí porque algunos amigos me pedían que trajera sus obras en mis viajes a América, cuando sus libros estaban prohibidos en España, y desde entonces fue mi poeta favorito, hasta que leí una obra de Gabriel Miró, "El obispo leproso", y corrí a comprar sus obras completas. 

  • Cuando despertaba de la anestesia después de una cornada, me daba alegría pensar que durante unos días podría leer cuándo y cómo quisiera.


  • El círculo del ruedo es la contención de la violencia del toro, no tiene esa forma solo por evitar querencias. Sólo en dos momentos, al picar y en la suerte suprema, ha de mostrarse esa violencia.
  • En el mediterráneo se ha buscado durante siglos la fiereza, seleccionando al toro con esa finalidad, a diferencia del resto de mundo en que se ha tratado de eliminarla y de domesticar al animal. Quizás sea por esa forma de ser, del gusto por el juego y por lo efímero.
  • En el toreo se da una circunstancia que exige mucho entrenamiento. Es una actividad donde el movimiento del cuerpo se rompe en la cintura. En los deportes, lo normal es que todo el cuerpo responda uniformemente; por ejemplo, en el tenis cuando se golpea la pelota hay un movimiento de elongación desde la punta de los pies hasta la mano que sujeta la raqueta y mueve la muñeca en el último momento; en halterofilia cuando se levantan las pesas todo el cuerpo está en contracción. El torero, cuando da un pase, tiene las piernas asentadas, firmes, y de cintura para arriba tiene que realizar un movimiento elástico, y esto solo puede conseguirse a base de mucho entrenamiento, de mucho toreo de salón, ese que es el perfecto porque no hay toro que conducir. Morante es el ejemplo. Otros no lo hacen y por eso torean tanto con los hombros.


  • En el Parlamento de Cataluña traté de explicar que la tauromaquia es una forma más de alejar al hombre de la la percepción de la fatalidad de su destino, como los son la religión, el arte o el amor.

  • Hoy se quiere esconder la muerte y la sangre, hacer como que no existe, y en los toros se muestra en directo, sin el filtro o "preservativo" del cristal de la pantalla del televisor, que lo atenúa tanto que podemos ver fusilar a alguien mientras seguimos comiendo.
  • El toro sufre, pero la selección ha ido adaptando su cuerpo a ese sufrimiento para reducirlo. Para ello, su cuerpo produce una gran cantidad de endorfinas, que según estudios científicos, supera en más de seis veces a la que pueden producir los caballos de carreras cuando tienen mayor estrés. Es algo semejante al corredor de fondo que, por su entrenamiento, ha conseguido poder adaptar su cuerpo a ese tremendo esfuerzo sostenido.


  • Mis colores siempre han estado en relación con el de la sangre del toro. Por eso nuca he tenido un traje verde, porque es complementario al rojo. El Cordobés, sin embargo utilizaba mucho el verde, quizás por ese motivo. Por el contrario, utilicé mucho el azabache, también como respuesta durante un tiempo a una observación de Vicente Zabala, que escribió reprochándome el traje de azabache, que eso era propio de subalternos, y durante un tiempo no vestí oro.

  • No soy supersticioso, pero he tenido que convivir con la superstición que abunda tanto en el mundo del toro. De hecho, mi mozo de espadas sí lo era. Por eso nunca vestí de amarillo e, incluso, durante un tiempo no me dejaba utilizar el traje de alguna tarde en que había sufrido una cogida. Si le preguntaba dónde estaba ese traje, me respondía: Está purgando, como si hubiera adquirido un maleficio del que se tenía que despojar.
  • Nunca me han afectado mucho personalmente ni los triunfos ni los fracasos. Es famoso el verso de KiplingSi te encuentras con el triunfo y la derrota y a estos dos impostores los tratas de igual forma. Lo que me ha repercutido siempre es la felicidad o la tristeza que ello suponía en mi entorno. La fama que trae esto consigo a mí me pica como la sarna.
Nota: Enlazaré a la pagina cuando se publique el vídeo de la entrevista.

domingo, 6 de julio de 2014

La primera plaza de... las oportunidades. Las Ventas, 6 de julio de 2014

La Taurotroika ha puesto todo su empeño (económico) en sustituir lo que debería ser una plaza de temporada, por una plaza de oportunidades. La programación de julio, exclusivamente de novilladas con una mayoría de novilleros poco placeados, es impropia de una plaza que se tiene por primera del mundo, y debería sonrojar a los miembros del Cuento de Arreglos Taurinos, si es que tuvieran esa capacidad, y a los responsables de la Comunidad de Madrid.

La primera del mes anuncia a dos "nuevos en esta plaza" y a otro que lleva ni más ni menos que 13 años 13 en esta categoría. La terna, en conjunto, sumó 14 novilladas en 2013 y en la actual ¡soló una! de Miguel Ángel León. Nadie puede extrañarse de que el protagonista de la tarde fuese el cemento. Hay que tener muy poco respeto por la afición y mucha cara para anunciar este cartel en Las Ventas.

Volvía el hierro de la bellota con una segunda novillada en esta temporada, tras la aceptable de abril, y lo hacía con un encierro bien presentado, a excepción del vareado cuarto, y que dio oportunidades a los coletas, especialmente segundo, tercero y sexto.

Así pues, oportunidades de la empresa y oportunidades del ganadero. Demasiado lujo para una terna de la que solo se salvó el más novel. Bien es cierto que las cuadrillas no ayudaron nada a sus matadores.

Miguel Maestro, ya se ha dicho, lleva demasiado tiempo en un escalafón que solo puede entenderse como reválida para pasar al de matadores. Si se trata de dar oportunidades, a este ya se le ha pasado el arroz y debería dejar su plaza a otro que aún tenga aspiraciones. No le ha tocado tampoco el mejor lote, es cierto, pero algo más pudo hacer. Su primero, parado de salida, cabeceó en el peto, y medio cumplió en un horrible tercio de banderillas; quedó con poco recorrido en la muleta, humillado y ovejuno, aunque venciéndose por el izquierdo. No le echó nunca la muleta adelante, ni supo vaciar su embestida. Bastó la media baja.  Tardó en irse a por el cuarto, y lo sacó a los medios recortándolo en exceso. El novillo anduvo remiso en las tres entradas al peto, en el que manseó. La cuadrilla volvió a dar el cante en el segundo tercio y el madrileño abrevió con la muleta, que no con los aceros, ante uno de los mansos del encierro de Los Chospes.

Reyes se presentó evidenciando su poca pericia con el capote a un novillo muy serio, que derribó en su primera entrada y que galopó de lejos en la segunda, empleándose en el peto. Acudió pronto en banderillas, dejando en evidencia a la cuadrilla, y quedó pronto, noble y repetidor en la muleta, con el único defecto de salir distraído en los pases por el izquierdo. Lamentablemente, Manuel Reyes Ortega se dejó ir este buen novillo entre dudas, medios pases y enganchones. Lo liquidó de estocada desprendida fulminante. Al quinto lo lanceó mejor que al anterior, un novillo que siempre tuvo la cara por las nubes, tanto en las tres entradas al caballo, de las que salía rebotado, como en palos. Sorprendentemente el extremeño brindó la faena al respetable y poco pudo hacer ante un novillo que topaba y derrotaba, tanto que le golpeó con el pitón en la cara. Pinchó antes de meter una tan atravesada que hizo guardia, necesitando de una media caída para despenar al animal.

Lo primero que hay que decir de Miguel Ángel León es que vino con disposición. Parece una obviedad, pero lo resalto porque no se vio en sus compañeros. Hizo los quites que le correspondían al segundo y quinto y se fue a portagayola a recibir a su primero, que salió tan despacio que le hizo levantarse, para lancearlo bien aunque sin apreturas, y sin saber evitar que el novillo se diera una vuelta por delante de los dos caballos antes de ponerlo en suerte para la primera vara, que tomó sin celo; en la segunda se rebotó. Con tan poco castigo anduvo alegre en banderillas. Con la muleta acreditó sus bases de neotoreo, pero bien plantado, comenzando en los medios con pases cambiados por la espalda, sabiendo enhebrar los pases para redondear tandas ligadas, antes de bajar el tono al pararse el bicho en los naturales. Terminó con pases de guardabarrera y una estocada caída y atravesada con la que tardó en doblar el manejable tercero. Anduvo peor el de Gerena con el capote en el saludo al sexto, con el que el picador estuvo horrible, clavando bajo y tapando la salida. Se movió el novillo en banderillas y tomó por abajo la muleta de León, reponiendo, aunque tardo. Plantó los pies el andaluz, dio sitio y supo aguantar algunas paradas y llegar al público, eso sí toreando siempre por fuera. Al final se equivocó haciendo cruzar al novillo el ruedo hasta chiqueros para volver a matarlo en el tercio del 9. Tras dos intentos, dejó una estocada tendida, y el utrero acabó yéndose a morir al 3.

Ya se ha avanzado que los subalternos no estuvieron nada lucidos, tanto picadores como banderilleros. Por salvar a alguien hagámoslo con Antonio José Punta, más por la brega al sexto que por las banderillas al tercero, en el que le aplaudieron.

Se supone que alguien debe recapacitar o hacer recapacitar a la empresa. O, al menos, se supone que en el próximo pliego se evite que esto pueda volver a repetirse.

Cuadro de puntuación de la novillada de Los Chospes
(Cada aspecto está puntuado de 0 a 5, y la nota media es ponderada,
 al no tener todos los aspectos el mismo peso en la puntuación)

Nuevos en esta plaza y en casi todas

Buenos aficionados cadalseños

Menos de media entrada en el 9

Paseíllo y cemento

La sombra del picador. Luces en los del castoreño, no hubo

Tomás Sánchez se contorsiona por no dar los pechos al primero

Rafael Goria se quita de en medio

José Miguel Cobo (sin comentarios)

Miguel Maestro no se entendió con "Visitador"

El cielo amenazador

"Tirano", el segundo de la tarde

Antonio Martín pone pie a tierra

Quite de Miguel Ángel León

Rafael Torres

Richarte las tira y nadie al quite

Reyes alcayatado y aliviado

El tercero salió andando y Miguel Ángel León tuvo que levantarse

Juan Miguel López señala bajo a "Escondido"...

...y la afición protesta

Antonio Manuel Punta arriesga, pero se le van los palos

Jaime Padilla clava desigualado a toro pasado

Miguel Ángel León inicia la faena de muleta por la espalda...

...y la finaliza por alto

Mala forma de ejecutar la suerte suprema

Un selfie. ¿O fotografía a la tarifa de bebidas?

Damián Jesús Martínez siempre citó de esta guisa al cuarto

Negativo de un par al sobaquillo de José Mora a "Guitarrista"

Rafael Goria volvió a quitarse de en medio

Quite de Miguel Ángel León al quinto

"Inquieto" pone la cara arriba y Paco Peralta pone la puya abajo

Richarte, con apuros, no dejó el par

José David Verano sortea de nuevo la cara por las nubes del de Los Chospes

Reyes inicia el viaje

Miguel Ángel León saluda al sexto, bajo la mirada de las y los del 9

También a Diego Cotán se le fue la vara con "Comadreja"

Jaime Padilla arriesga

Remate de Miguel Ángel León

Hasta la próxima

P.D. Excelente y amplio reportaje fotográfico de la novillada en el facebook de Joël Buravand

Rebajas de primavera. Las Ventas, 25 de mayo de 2017

Tres orejas, una puerta grande y cuatro ovaciones con saludo a los toreros pueden crear la ilusión de una tarde cuasi redonda. Es posible, ...