martes, 15 de mayo de 2018

Paco Ureña o la verdad del toreo. Las Ventas, 15 de mayo de 2018

En la actualidad Paco Ureña es el más representativo ejemplo de la pureza y verdad del toreo, quizás junto a uno de los grandes ausentes de la Feria isidril, Diego Urdiales. El cite enfrontilado, la pierna adelantada, el lance o el pase ajustados, el remate atrás y el todo o nada en la suerte suprema. Un fuerte contraste con ese otro toreo que cantan los taurinos y sus voceros, el de la pierna retrasada, los pases aliviados, el remate en el infinito o más allá, el de irse con la espada, en fin, el del "bieeeeeeeeen", ustedes me entienden.

Natural de Paco Ureña al quinto de la tarde

Había ambiente en los alrededores de la plaza. Muchos grupos de jóvenes buscaban aparcamiento dentro o fuera de los bares, para rematar un día de toros que para la mayoría había comenzado por la mañana. Para llegar hasta la mesa del fondo en el Rincón de César tuve que entonar varios "perdón" y empujar ligeramente a algunos de chaquetas ajustadas, pantalones casi pesqueros y zapatos de estilo taurino. Al fin llegué a la mesa habitual, en la que don Venteño metía mano a un plato.

- Buenas tardes y buen provecho.

- Hombre, Cadahalseño, tome asiento y ayúdeme con estos torreznos, calentitos y crujientes. Torreznos de verdad y no esas cortecitas de bolsa que triunfan por ahí. Bueno, como pasa en muchas otras cosas; sin ir más lejos, en el toreo. Los que triunfan son los del toreo suave y ventajista que gustan tanto al personal. Menos mal que de vez en cuando viene algún torero con la verdad por delante y nos llena de moral para soportar lo que se nos viene encima. ¿Ese lacito marrón que luce usted en la camisa?

- Adivine. El color de la tierra y 15 de mayo.

Se rascó la cabeza y negó con la cabeza.

- Está usted espeso. El lazo de San Isidro Labrador.

Torció un poco el gesto.

- No me gustan los lazos, hay demasiados y para todas los cosas. Y últimamente los hay que hasta aparecen en los sillones de un parlamento regional, que si no lo viera no creería tanta necedad colectiva.

Quise evitar fricciones para no alargar nuestra tertulia, que hoy la familia me esperaba para celebrar el día grande de Madrid.

- Yo no he dicho nada, ha sido usted el que ha preguntado. Pero a lo que vamos. La tarde sólo ha tenido un protagonista, y es de Lorca.

- Efectivamente. Da gusto ver a Paco Ureña cuando se rompe. Tiene además ese punto de fragilidad que no queda más remedio que ponerse del lado de su concepción del toreo. Ha estado bien con capote y muleta en sus dos toros. Lástima que no haya matado al primero, porque las faenas tienen que tener el colofón del estoque, y falló en el segundo. Pero qué buen saludo por verónicas en el quinto y en los medios. Qué faena de muleta al segundo, buen toro, cierto, pero bien aprovechado con un toreo ligado, ajustado, templado, lento y siempre ofreciendo los muslos, especialmente en dos tandas de naturales, un pase desmayado y otro de pecho. Y en el quinto, qué me dice del quinto, un toro sin entrega, con la cara a media altura, al que a base de tener fe ha acabado sometiendo y rematando con una tanda de manoletinas y pase de pecho que ha calentado, y cómo, a la plaza. Y ya cuando uno se rinde es cuando estalla la épica y le ve volcarse sobre el toro con la espada por delante, casi como una pública inmolación.

La voz del viejo aficionado había ido apagándose a medida que se emocionaba. Dejé que echase un trago y recuperase el aliento.

- Veo que ha disfrutado con el murciano, pero voy a hacer de mosca cojonera. Para qué forzar la figura despatarrándose, para qué eso de mirar al tendido en los pases de pecho. Vale que lo haga en un pase del desdén, pero nada más. Y para qué agachar de ese modo la cabeza en las gaoneras del quite al primero y en las verónicas de saludo al sexto. Para mí todo eso desluce y le sobra. Le falta... como diría yo, ser más castellano en su toreo.

- Hombre, Cadahalseño, si el toreo es roto no pretenderá que el torero esté tieso como un palo. Ése era Manolete y que yo sepa era de Córdoba y no de Castilla. Pero en cualquier caso, son detalles puramente estéticos y lo de Paco Ureña hay que verlo bajo el prisma de la ética. Ojalá vuelva a ver algo así en la Feria, pero ya le digo que lo dudo. Así que hoy, amigo Cadahalseño, brinde conmigo que estoy contento.

Cogió su Galicia 1906, la chocó con mi tercio de Mahou y terminó de vaciarla en la copa. Seguí metiendo el dedo en el ojo.

- No vea lo que me alegro de ello. Pero también recuerde que El Fandi ha tenido que ejercer de director de lidia y colocar al quinto en el caballo, porque a Ureña y al Pirri se les iba.

- Más a mi favor, porque si usted mira por el lado del toro, verá que eso ocurrió porque le faltaba fijeza y bravura. De ahí el mérito que ha tenido Ureña en la faena de muleta... ¿Pero qué escándalo es éste?

Los jóvenes se habían venido arriba y competían por hablar más y más alto. Miré el reloj y me di cuenta de que tenía que abreviar.

- Me va a perdonar, don Venteño, pero me están esperando. ¿ Qué le ha parecido lo demás?

- Salió el cagaprisas. Lo demás casi ya se me ha olvidado. Con eso le digo todo. Una corrida noble del Puerto de San Lorenzo, que la ha completado sin recurrir al otro hierro de la Ventana del Puerto, que no sé porque siguen permitiendo a la empresa eso de anunciar dos hierros de distinto encaste. Mansos en el caballo, abantos en general en los primeros tercios, como corresponde a su encaste y un primero inválido que nos ha hecho tragar don Gonzalo de Villa, en aras de la economía de la empresa. Así que El Fandi poco ha tenido que hacer con él, salvo un mal tercio de banderillas. Con el mansísimo cuarto, algo mejor con los palos, especialmente en la suerte de la moviola, pero sin otra posibilidad con la muleta más que perseguirlo por todo el ruedo. Y López Simón ha desaprovechado la bondad del tercero, un toro con repetición, en una faena irregular en la que sólo ha cuajado una tanda de derechas. Lo del cambio de apoderado parece que da pocos frutos. En el sexto se juntaron el hambre y las ganas de comer, o sea un toro parado y un torero espeso.

- Muchas gracias por su colaboración. Las cuadrillas y otros detalles lo dejo para las imágenes. Quede usted con Dios.

 Soltó una carcajada, mirando a su alrededor con sus manos apuntando a un grupo de jóvenes especialmente eufóricos.

- ¿Usted cree que Dios puede estar en este infierno? Hasta mañana, que es día de clavel. 


Paco Ureña se va hacia el toro tras la voltereta al entrar al matar el quinto

Cuadro de puntuación de la corrida del Puerto de San Lorenzo



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