miércoles, 5 de junio de 2013

Cuando se junta el hambre con las ganas de comer. Las Ventas 5 de junio de 2013

Estos eran tres, dos andaluces y un francés. El francés tiró de espada. ¡Vive Dios, qué estocada! ¿Los mató? No, verás lo que sucedió...
Estos eran tres, dos andaluces y un francés. El francés tiró de espada. ¡Vive Dios, qué estocada! ¿Los mató? No, verás lo que sucedió...

Se jaleó todo a Morante, con ausencia de valoración crítica. Lo bueno y lo malo. Esto también
Quite artístico en el quinto de la tarde

Eso ha sido esta tarde: el cuento de nunca acabar. Día de expectación, tarde de figuras, baile de corrales, toros flojos, descastados y tontorrones, malos picadores, peores subalternos, alivios y destoreo. ¿Y matar? No, verás lo que sucedió.

Empecemos por la denominación. Llaman de "Beneficencia" una corrida que de filantropía tiene lo que yo de bailarín de flamenco. Valga el peso de la tradición, pero, por favor, entrecomillen el nombre. Podría haberlo hecho el maestro Luis Francisco Esplá, autor del cartel anunciador, de corte clásico y mono descalzo.

Sigamos por la organización. Esto está reglado en el "benéfico" Pliego concesional de 2011. Digo lo de "benéfico" porque el Pliego, en su conjunto, está diseñado para "beneficio" de la Taurotroika (léase Choperita-Matilla-Casas). Y dice así (Apartado V de Prescripciones Técnicas):
"Gran Corrida Extraordinaria de la Beneficencia. Se celebrará preferentemente la semana siguiente a la finalización del ciclo de San Isidro y en todo caso antes del 30 de junio de cada año, teniendo carácter preferente ante cualquier otra clase de espectáculo, incluidos los taurinos (sic). La Comunidad de Madrid se reserva la facultad de anunciar dicha corrida dentro de los carteles de San Isidro, e incluirla o no en el abono.
(...) Estos festejos [la "Beneficencia y el 2 de mayo] serán organizados por el adjudicatario, previa determinación en cada caso, por el Centro de Asuntos Taurinos, del cartel de toros y toreros, con prioridad en la elección de la ganadería y de los toros que se lidiarán en los mismos. Tal decisión se comunicará al adjudicatario del contrato antes del 1 de abril de cada año.
Corresponderá, en todo caso, al contratista la titularidad del resultado económico, por cualquier concepto, de la explotación de tales festejos.
Para celebrar estos festejos, el adjudicatario pondrá gratuitamente a disposición de la Comunidad el coso taurino con todos sus servicios, personal e instalaciones, cuyo mantenimiento dependa económicamente del mismo, facilitando incluso el encierro y demás operaciones de apartado de las reses, reconocimiento de las mismas, puesta a disposición de sobreros u cualquier otro servicio o personal necesario para la celebración de los festejos".
Dejando a un lado lo contradictorio del último párrafo con los dos precedentes (pues la corrida la organiza el adjudicatario, a su riesgo y ventura), queda claro que el cartel de toros y toreros lo decide la Comunidad de Madrid y ha de hacerlo antes del 1 de abril. Llama la atención la fecha de preaviso, que impedirá que puedan anunciarse no sólo los triunfadores de San Isidro, sino incluso de la propia Feria de Abril sevillana. Dado que disparan con pólvora ajena, el Sr. Abella y sus paniaguados del Cuento de Asuntos Taurinos podrían decidir que vengan los mejores toreros y la mejor ganadería. No parece el caso, y ellos sabrán por qué. Lo peor, en cualquier caso, es cómo se han prestado a los manejos de la Taurotroika y de Morante, tal y como cuentan Javier Hernández y Paco Cañamero. Ya que han cesado a Manuel Muñoz Infante en sus funciones de presidente, por el mismo precio arramblen con sus compañeros y, sobre todo, con el Cuento de Arreglos Taurinos en pleno.

Y vayamos al espectáculo. Por cortesía del Sr. Abella, de la Taurotroika, de don Trinidad y de don Secundino, don Carlos, y don Francisco Javier ("equipo veterinario" los tres últimos), la tarde se hizo al gusto de Morante y de su apoderado, don Antonio Barrera, empezando por el baile de corrales y terminando por el color de las rayas concéntricas. Y todo ¿para qué? Para ver desfilar seis toros entre bobalicones y febles, un torero vulgar en un estilo que no es el suyo, otro que dio una verónica, un derechazo y dos doblones genuflexos, y un tercero que ni estuvo, con la compañía de malos picadores y peores banderilleros, salva sea  alguna excepción digna de mención.

Juan José Padilla tuvo mala suerte aquella tarde en que un toro se le llevó media cara. Igual que tantos otros toreros, incluso menos mala. Son los gajes del oficio. Eso le ha cambiado el estilo y le ha dado contratos. Ha enterrado aquel torero populista, eléctrico y poco ortodoxo, aunque la vena le salió al final, en un martinete con tendencia al salto de la rana. Ahora trata de parecerse a los demás, y lo malo es eso: que se parece. En su haber, un saludo por verónicas y delantales al primero, y lo atento que estuvo en guardar al picador de tanda, desde su salida hasta la llegada a su posición, con lo que evitó un puyazo en el 1 al sexto. En el debe, no mucho, porque el primero, de Victoriano del Río, fue un inválido, que nos tragamos, pero en el cuarto sí que destoreó a placer a un toro manso, pero de los atanasios que se mueven y arrean en la embestida, que tenía unas pocas tandas que desperdició para intentarlo después con el toro ya parado. Cayó sin consecuencias en un cite para el insufrible circular invertido y escuchó el aviso antes de entrar a matar. Lo de entrar a matar es un auténtico problema para el jerezano, ya sea por faltarle un ojo, ya sea por la postura que adopta de brazo escayolado y agachado.

Morante de la Puebla fue el único que enlotó la ganadería con la que se anunció. Se quitó de en medio con un saludo de gurripinas a un toro segundo, que él debió de ver contraestilo, y que yo no pude atisbar. Lo intentó en el quinto, en unos lances de saludo de calidad intermitente, como así lo fueron de nuevo las verónicas del quite artístico. Dio igual, porque todo encontró en los tendidos unos olés, por prematuros, descoordinados con el remate de cada lance. Se jaleó una media en la que el toro, lejos de seguir los vuelos del capote y quedar recogido, se fue por otro lado. Pero el personal viene a lo que viene. Ya he dicho que en la faena de muleta a un toro noble, pero que punteaba, sólo destacaron tres pases. Lo peor, la deserción de la suerte suprema. Lo mejor, que levantó pasiones encontradas en los tendidos.

Sebastián Castella dicen que vino a Madrid. Debía de ser uno que hizo el paseíllo, que apenas templó un pase, y que se dedicó, con la pierna escondida, a pasarse sus toros lo más lejos posible, de modo que entre su cuerpo y los pitones de los bichos cabía el Sr. Abella y dos más. Y lástima, porque el sexto, de don Victoriano, hasta que se rajó, era un carretón. Con los aceros el francés se alivió aún más.

De las cuadrillas, poco y mal. De los varilargueros sólo se salvó Josele, y de los subalternos, Javier Ambel con los palos.

En definitiva, poco ofrecieron los toros, y ese poco fue desperdiciado por los toreros. Se juntaron el hambre y las ganas de comer.

Algunas almohadillas despidieron a los actuantes, lanzadas probablemente por los mismos que aplaudían todo. Dentro de la plaza se ovacionó con fuerza a otro jerezano, Rafael de Paula, que se vino al sol del 7 con la toalla del hotel. Y fuera, se ovacionó al agente de movilidad que gobierna el semáforo de la calle Alcalá, frente a la plaza de toros.

Cuadro de puntuación de la corrida de Valdefresno (4) y Victoriano del Río (2)
(Cada aspecto está puntuado de 0 a 5, y la nota media es ponderada,
 al no tener todos los aspectos el mismo peso en la puntuación)

Viento del norte. Después se calmó

Expectación

Tranquilidad en el patio de caballos

Picado de la recepción a la infanta Elena

Lleno de no hay billetes. Ni vergüenza

Antonio Montoliú marra

"Viajero", un inválido de Victoriano del Río

"Campanero" empujó con fijeza, pero sin poder en el caballo de Cristóbal Cruz

José Doblado también marra, picando bajo a "Marchador"
(y no digamos lo que falla el fotógrafo)

Alventus no encontró toro en la primera entrada de "Cardifresco"...

... ni en la segunda

"Cantinillo" cabeceó, Aurelio Cruz señaló bien y el fotógrafo volvió a desenfocar

Juan José Padilla siempre acompañó al caballo hasta el 8

El caballo de "Josele" se contrapesa. Imposible para el toro

Decepción

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