domingo, 9 de septiembre de 2012

Carta abierta a don Rafael de Paula a propósito de un premio en Ronda

Maestro:

Tiene usted más alborotado el gallinero que cuando vestía de luces, por quítame allá esas pajas en el Parador de Ronda.

Para saber del porqué dan en hablar tanto de usted ahora, me he encendido esa tele mundial, que llaman yu-tú, donde han colgado (perdón, pero se dice así) un vídeo del acto de entrega de la llave de oro del mentado Parador, vídeo que dejaré minimizado por un tiempo en la barra lateral de este humilde blog. Por las imágenes, alcanzo a deducir lo siguiente: el Parador de Ronda le ha distinguido a usted con ese premio, (probablemente) por decisión de algún jurado, en el que (también probablemente) la alcaldesa rondeña enreda en los fogones. Con el propósito de entregarle la susodicha llave, le enviaron una invitación para el acto (cena, desayuno y habitación, incluidos), sin especificar que el acto iba a ser al relance de la  presentación de un libro titulado "Entre clamores y espantás: el soplo del toreo", del que es autor su hijo de usted, y, además, se iba a hablar de unos cuadros de un pintor (no sé si tendrían o no relación con el libro) , a cuyo fin había en la mesa unos folletos. Usted acudió a la hora fijada, pero la señora alcaldesa no guardó la misma puntualidad y el director del Parador retrasó el acto hasta que la primera edil rondeña hizo acto de presencia.

A usted le ponen como chupa de domine por sus palabras en las que yo alcanzo a ver que usted no fue tan diplomático como un embajador. Pues no, no lo fue, pero tampoco es usted embajador. Que usted huyó de eufemismos y no fue tan cortés como un encargado de protocolo. Pues no, no lo fue, pero tampoco usted es jefe de protocolo. Que usted no guardó el respeto al pintor y al autor del libro (y esto lo veo yo peor, porque le dolerá como hijo) ni fue justo con ellos. Pues no, pero nadie es perfecto y menos aún un artista. Que usted no tuvo flema británica. Pues no, porque usted es de Jerez de la Frontera, donde las papas se comen enteras.

Pero yo veo, además, otras cosas. Para empezar usted dio una lección de educación, preocupándose en que tuvieran acomodo unas señoritas que (probablemente) alguien había pensado que harían bonito en el acto, y después se despreocupó de ellas para poder poner toda la atención en la que manda; o sea, la alcaldesa (aunque usted no sepa si manda o no manda, y supongo que no hablará a humo de pajas). Después dio usted una lección de sinceridad y de personalidad y demostró lo errado de quien pensó que haría usted muy bien de florero en el acto. Usted es gallista (como yo), pero permítame que recuerde la más célebre frase de Juan Belmonte: Se torea como se es. Usted demostró en ese acto la verdad del pensamiento belmontino, cuando dijo lo que pensaba, sin ocultar nada ni preocuparse por el qué dirán. Exactamente igual que toreaba: como le salía de dentro, sin fingir el toreo ni hacer el paripé de cara  a la galería.

Ocurre, maestro, que a estas cosas la gente no tiene costumbre, porque hoy reinan el fingimiento y la vulgaridad, bajo la capa de ese concepto manido de lo "políticamente correcto". Y así nos luce el pelo.

Porque a mí se me da que también debe el dedo acusador apuntar al director del Parador, por la ya mentada falta de atención a las señoritas que presenciaban el acto de pie, habiendo acomodo, y por faltar a la cortesía con el galardonado, retrasando el acto para cubrir la tardanza de la alcaldesa. Y más aún el dedo ha de señalar a ésta (que no solo guardó desconsideración con usted llegando tarde, sino con todos los que habían acudido puntualmente), erigiéndose en su responsable (como si fuera su madre) al pedir disculpas por las palabras de usted y no excusándose por su demora de ella. Seguramente no la oyó decir, una vez abandonó usted el acto, que "ahora ya estamos en la mesa los que tenemos que estar", a lo que la faltó añadir: "y no a la hora anunciada, que no estábamos los que teníamos que estar". Vendría al pelo en este caso la cita bíblica de la paja en el ojo ajeno y la frase de Melibea a Calisto: "Y pues tú, señor, eres el dechado de cortesía y buena crianza, ¿cómo mandas a mi lengua hablar y no a tus manos que estén quedas?

Parece ser que el próximo año otorgarán el premio a "alguien que realmente se lo merezca". Así que ya sabe usted que le sucederá en el galardón un aunténtico florero.

Perdone mi atrevimiento, maestro, y reciba un cordial saludo.
 

5 comentarios:

ludo dijo...

ole. y punto.

Anónimo dijo...

Por tu blog me entero de este episodio que, a su pesar, protagoniza Rafael de Paula. Te adjunto por correo una foto donde aparece el pintor, Humberto Parra, junto a Rafael de Paula, Paloma, mi mujer, y servidor, para que le conozcas. Ya te he contado en reiteradas ocasiones la anécdota vivida con el maestro a propósito del cuadro que le pintó H. Parra. El cuadro se distingue detrás de nosotros y se trata del que aparece Rafael sentado sobre el toro "Corchero", de Martinez Benavides, que lidió maravillosamente en Las Ventas el 28/09/1987. El pintor acabó abusando de la buena fe del maestro y le "colocó" el cuadro. La opinión de Rafael sobre el lienzo se resume en la frase de la que me hizo partícipe discretamente: "Miguel, ¿se dio usted cuenta que pintó al toro de verde...?"
¿Y la Alcaldesa...? Bueno, ya se lo dice muy clarito el torero. Lamentables las palabras que pronuncia esta señora después y que, seguramente, la retratan al pie de la letra y que yo, que no la conozco, no me extiendo en opiniones subjetivas sobre su persona. Suspenso total a todos esos que asisten al acto, se callan cuando se expresa el artista y aplauden a la política. No me extraña que estemos como estamos...
Lo más bonito: La calma del maestro, su seguridad, su arte, su tremenda seguridad y esa sinceridad hablando que dan los años. Y es que digo yo: ¿Si ni con los años puedes ser libre para expresar tus opiniones, cuándo lo serás? Y luego su bastón, con qué torería se incorpora, esa majestad, ese donaire... Y su caminar seguro hacia su mundo utópico y de "éxtasis".
Sencillamente un TORERO en toda la extensión de la palabra.
¡¡¡Fuera los mercaderes del templo torero y humano!!!
Miguel Moreno González

Anónimo dijo...

Miguel Moreno Gonzalez no se puede describir mejor lo sucedido. Utopico y de extasis, no puedo dejar de escribir este comentario. La calma, la seguridad, que arte Rafael. Es un incomprendido, un artista incomprendido, eso lo hace aun mas artista. Fuera los mercaderes, no se puede decir mejor Miguel.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Gracias por este auténtico soplo de aire fresco entre tanta corrección política. Un saludo.

Anónimo dijo...

Los que justificais a este gran torero pero pobre hombre fuera de La plaza os calificais solos. Soy padre y me resulta imposible pensar que quien se precie de tal trate a su propio hijo así

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