viernes, 3 de junio de 2011

El Rincón de César.

Mi amigo Miguel es un sentimental. No tiene remedio. A quienes le conocéis, no es necesario que os diga por qué. A los que no, lo descubriréis leyendo la carta que me envía.

He esperado a que San Isidro acabara para mandarte mi felicitación sincera por el magnífico seguimiento que has hecho de la Feria. Tardes hubo de las que la mejor sustancia que saqué de las corridas fueron tus doctas, entretenidas y muy bien escritas reseñas. Y es que es muy difícil en el toreo actual escribir de toros, sencillamente porque cada vez hay menos toros de lidia y… toreros dignos de ese nombre. Tiene un valor admirable el que con semejante material tú hayas sido capaz de engancharnos y tenernos pendientes del “Rincón de César”, “Don Venteño”, “Remi” y “cadahalseño” durante este mes tan taurino, tan entrañable, tan florido y tan madrileño. Tal es el realismo que has puesto en estos relatos que yo mismo me creí que todo sucedía, que todo existía; además de en tu imaginación, en la vida cotidiana de cada tarde de corrida. Y busqué infructuosamente en Internet ese entrañable “Rincón de César” para pasar alguna atardecida a saludaros y charlar. Harto de no hallarlo, te pregunté por él personalmente y me sacaste de dudas con tu aclaración. A partir de ese día -fíjate qué curioso-, ese lugar imaginario empezó a existir en mi mente y cuando cada jornada acudía puntual a “Extrapicurciela” tenía conmovedoramente distribuida en mi mente la susodicha expendeduría de bebidas y sus parroquianos habituales. Tu magia literaria obró el milagro… para felicidad de servidor.

Un año más he notado que estoy de vuelta de muchas cosas taurinas. Sopor, aburrimiento, desilusión… han campado por mis sentidos y sólo conseguí aventarlos con mis “cabezadas” somnolientas sobre la barandilla del nº49 de la Delantera del 4. Aquello que conservo con más fuerza en mis meninges mentales son los hermosos recuerdos de épocas y etapas pasadas. Por sobre ellos sigo deslizándome cada día de corrida hasta desembocar en Las Ventas donde voy a su reencuentro. “¡Cómo cambia todo con el paso de los años!” Y retorno después de esta reflexión a lo mío, a las nostalgias bellas y esperanzadas de esta pasión que, sin lugar a dudas, ha sido la mayor que he poseído a lo largo de mi cada vez más dilatada vida. Una pasión que, ella sola, fue capaz de entusiasmarme y romper, en ocasiones, mi tradicional aislamiento emocional al verme mezclado entre los sentimientos de muchos aficionados más que sentíamos juntos la inconmensurable emoción del toreo auténtico cuando brotaba, como “por arte de magia”, del rincón más desconsolado de la tarde.

Pero sigo emocionándome sin remisión cuando el arte y el “bien-hacer” sobresalta mi espíritu. Ver arrancarse un toro de largo al caballo, observar clavar un par de banderillas de “abajo a arriba” saliendo con majeza del embroque, sentir un natural infinito que parece que te descubre el misterio del amor, sentirte acariciado por un quite lleno de fragancias aromáticas, culminar la faena con una estocada en las péndolas, e incluso el paseo lento de las mulillas al toro premiado con la vuelta al ruedo… es algo que –literal- sigue arrancándome las lágrimas sorpresivamente sin yo tener capacidad de dominio sobre ellas… He dado audiencia y paso preferente a mis emociones por encima de técnicas, dogmas o análisis. Ya no voy a los toros. Voy al encuentro de emociones, como cada jornada las busco entre las letras “llenas de vida” que tú amorosamente depositas en tu “Blog”.

Únicamente por eso: Gracias amigo. Muchas gracias, José Luis, por seguir sustentándome la emoción por el toreo.

Miguel MORENO GONZÁLEZ

Un rincón en Las Ventas

3 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi me pasaba lo mismo y creia que ese bar y esas conversaciones eran reales. Lo he seguido todos los días y no he puesto comentarios como otras veces porque me parecia un relato solo para leer.

Me alegro de que don Venteño no sea de verdad, ya que tenia pena de su infarto.

En-tendido del 8

cadahalseño dijo...

Cuando la emoción nos llega en la plaza, borra todo, técnica, dogmas o análisis. El problema es cuando sólo llega una vez en 20 tardes. Pero, como bien dices, a su reencuentro vamos cada tarde.
Un abrazo, y gracias por tus bellas palabras

cadahalseño dijo...

En-tendido del 8: He echado en falta algún comentario tuyo. No sabía la razón. Me congratula tenerte de nuevo y saber que me seguías. Un cordial saludo.

Me corto la coleta

Puede parecer pretencioso servirme de esta frase, reservada para los que del enfrentamiento con el toro han hecho su oficio, pero permítase...