domingo, 29 de septiembre de 2013

Algunos no sabían que era una concurso. Las Ventas 29 de septiembre de 2013

La corrida o novillada concurso de ganaderías, premios aparte, tiene por objeto evaluar la bravura de los animales lidiados, para lo cual se da especial importancia a la suerte de varas y aconseja que los participantes coadyuven a facilitar esta finalidad, sacrificando en lo necesario su propio lucimiento. Parece una perogrullada, pero conviene empezar por aquí porque algunos protagonistas o lo desconocen o se lo hacen.
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Lo digo principalmente por un picapedrero de la cuadrilla de Pajares, al que cortó el cuarto de la tarde en chiqueros, y que no tuvo otra ocurrencia que barrenarlo a modo, con el animal empujando de verdad. Si en una novillada normal, su obligación habría sido solo defenderse, para poder después picar en el sitio apropiado, en una concurso ha de ser más que escrupuloso en su cumplimiento. David Prados, con alevosía, quiso ejercer de matador en vez de picador, acabando con toda posibilidad de que ese novillo pudiese demostrar sus condiciones en una lidia ordinaria. Tampoco Pajares ni Luis Miguel Campano estuvieron acertados, primero al no evitar que el animal se fuese a toriles y, después, al permitir que volviera al peto inmediatamente para que Prados volviese a demostrar que le importa un bledo todo esto. Porque una cosa es errar al colocar la vara, como le ocurrió después en la segunda (o tercera, si se conceptúa como segunda la que recibió al volver de nuevo al peto), y otra es hacer a conciencia lo que se sabe que no es de recibo.

"Pelotera" de Manuel Quintas, galopando en su segunda entrada al caballo
Foto de Juan Pelegrín (Imagen tomada de www.las-ventas.com)

Joselito "el Gallo" el día de los 7 toros de Martínez en Madrid, tocando el pitón a un berrendo aparejado
(La Lidia 07/07/1914)

Toros de V Martinez (Berrendos) 001
Berrendos aparejados de Vicente Martínez (Imagen tomada del blog "La Razón Incorporea")

Y ya que hemos empezado por aquí, digamos que ese cuarto, de Manuel Quintas, abierto de pitones, era un precioso y serio berrendo aparejado, que parecía salido de una foto antigua de la ganadería de Martínez, descendiente de aquel semental "Español" de Pérez de la Concha, y cuya sangre llega a los Quintas por la vía de la ganadería cadalseña de Paulino Alcázar, tal y como indicaba el programa de mano. Que el encaste sea el acreditado en el programa (jijón) es harina de otro costal. De salida había tomado el capote buscando más allá sin codicia y sin humillar. Acusó el castigo de esa vara alevosa y salió blandeando. Puesto ya el caballo en el lugar señalado, "Pelotera" acudió alegre al peto. Se le colocó para un tercero y Pajares, que cuidaba de lo suyo pidió un cambio de tercio que la presidencia negó con buen criterio, para rectificar inmediatamente cuando el de Quintas se arrancó a los capotes que estaban demasiados próximos a la cabalgadura. Un despropósito. Acudió a los banderilleros, luciéndose Tomás López (sustituto de Campano, lesionado) en el primer par. Quedó tardo para la franela (agradezcánselo al mentado David Prados) pero metió la cara, repetidor, aunque sin terminar de humillar. Qué pesado se puso el cacereño y qué mal con el estoque, con una primera estocada tan atravesada que hizo guardia.

El orden de lidia lo daba la antigüedad, así que Pajares se enfrentó en primer lugar con un muy serio novillo graciliano de Juan Luis Fraile, playero como otros ejemplares de esta ganadería que pudimos ver en Cenicientos. Acudió andando, cabeceó y no se empleó en ninguno de los tres puyazos de Paco María que si bien citó correctamente, señaló bajo en el primero de ellos, tapándolo después la salida. Acusó falta de fijeza en palos, poniendo en apuros a Gómez Pascual, que hubo de tomar el olivo. En la faena de muleta no demostró codicia, anduvo calamocheando y quedó sin recorrido, todo ello favorecido por la falta de acierto del novillero en las distancias, terminando plomizo en las cercanías. A la tercera hundió el estoque.

Jesús Fernández (sin apoderado, como Pajares), se enfrentó al segundo de la tarde, un precioso ejemplar de Sánchez Cobaleda, descarado y muy en el tipo de los patas blancas del encaste Vega-Villar, que salió corretón. Hizo sonar el estribo de Manuel Bernal, que le citó bien en las tres entradas, muy puesto en suerte por el catalán, que hubo de rectificar en la tercera entrada, por lo remiso del novillo.Quedó con poder y sin fijeza, muy complicado por lo reservón e incierto. De los que piden el carnet. Se echó a los lomos al diestro, sin consecuencias. La estocada honda, tendenciosa y tendida no fue suficiente y hubo de recurrir por seis veces al verduguillo.

El quinto, de Paloma Sánchez-Rico, era hondo, con cara y entipado (encaste Gamero-Cívico), y salió abanto. Entró andando al caballo y empujó abajo pero a menos en cada puyazo. Digno de mención fue la tercera vara. Antonio García esperó a que terminara de pasar por detrás Jesús Fernández para citar y echar la vara magistralmente clavando en su sitio. La ovación del respetable fue justa. Se dolió en palos, donde se lució Ramón Moya. No dio facilidades en la muleta, siempre aquerenciado a los adentros, descompuesto de embestida y defendiéndose al final. De nuevo, el novillero hubo de hacer prácticas con la cruceta.

Pobre de cara era el saltillo de Moreno Silva que se quedó corto, aunque humillado, en los vuelos del capote de Alberto Escobar, que repetía en una novillada concurso en Las Ventas, y al que apodera el tercero de su cuadrilla. Manseó en las dos varas y quedó soso y humillado, sin recorrido y el madrileño, demasiado movido, no acertó a conducir con suavidad ni a alargar los pases. Lo pasaportó de una estocada desprendida.

Decía el programa de mano que el encaste del sexto utrero, de La Interrogación, era coquilla. Oficialmente los coquillas morfológicamente son "los más elipométricos y brevilíneos del encaste, con el menor desarrollo de defensas. Presentan poco peso, siempre finos de proporciones y extremidades". Este "Potrero" era badanudo, alto, agalgado y montado. Una interrogación verdaderamente. Salió abantitoy fue a más en palos. En la primera entrada no se empleó. En la segunda, acudió y empujó un poco. En la tercera entró galopando, llevó al caballo a las tablas, pero se fue solo. En la cuarta, tras pensarselo vlvió con alegría al peto. El problema para valorar su pelea es que José Antonio Ruiz no consiguió ni una sola vez, en las 4 varas, fijar la vara en la piel de "Potrero". Volvió a lucirse en palos Tomás López. Aunque tardo, cuando embestía a la muleta lo hacía con las patas. No acertó el espada a colocarse en el cite, y solo cuando se enfrontilaba provocaba la arrancada. Tampoco supo aprovechar la arrancada para ligar las series. Para colmo, citó a recibir para matar a un novillo tardo. No estuvo tampoco afortunado con los aceros.

En definitiva, una novillada con quince entradas al caballo y que pudo haber tenido otro resultado de haber estado más acertados algunos picadores y un par de novilleros. Quizás por ello el premio quedó desierto.

Cuadro de puntuación de la novillada concurso
(Cada aspecto está puntuado de 0 a 5, y la nota media es ponderada,
 al no tener todos los aspectos el mismo peso en la puntuación)

El mes de los encastes minoritarios
El tapón de champán no parece la solución para delimitar la suerte de varas

Espectadores orientales en el 7

"Garbancito" de Juan Luis Fraile

Primer puyazo a "Garbancito". A Paco María le cayó baja la vara

El de Juan Luis Fraile se arranca en el tercer puyazo

Pajares al natural

"Batanerillo" de Paloma Sánchez-Rico, negro bragao meano, lucero, calcetero y coliblanco

Manuel Bernal le arranca a divisa

Jesús Fernández cuidó de colocar bien a sus novillos

Rafael Baeza señala en buen sitio a "Morisqueño"

Cartel anunciador del de Manuel Quintas

"Pelotera" se arrancó en la segunda vara, a pesar del gran castigo de la doble anterior en toriles.
 David Prados le espera pegado a tablas

Tras lo cual la batería de la cámara se repuchó

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