jueves, 11 de mayo de 2017

Desapacible. Las Ventas, 11 de mayo de 2017

La Feria de San Isidro 2017 se estrena con tiempo desapacible y toros como el tiempo: inestables y destemplados. Si una de las características dominantes del ganado que sale hogaño a los cosos taurinos es su previsibilidad, desde luego la corrida de La Quinta no la ha tenido. Además, para disgusto de los de luces, no han colaborado al lucimiento estético, salvo en pasajes aislados. Con una media de sólo 505 kilos, ha lucido trapío del serio.

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Los mejores momentos de la tarde. Natural de Javier Jiménez al 5º

Hacía cuatro años que no le veía. Al encontrarnos en el bar de Remi ha intentado contenerse, pero un ligero temblor en las mejillas ha delatado su emoción. Con más arrugas en la frente, pero buen color de cara, don Venteño me ofreció acompañarlo en su mesa.
-Ya ve, Cadahalseño, que no tiene que hacerme caso. Le aseveré que no volvía a Las Ventas y aquí me tiene culpable y confeso de mi falta de palabra.
Se giró torpemente para indicar a Remi que me sirviese un botellín y dejó reposar su espalda en el respaldo de la silla. Contesté:
-En realidad, don Venteño, donde ha venido usted es a Plaza 1. No busque otras novedades que todo sigue prácticamente igual, salvo las caras de los burladeros de la empresa. Hasta los antitaurinos han vuelto a echar su mierda sobre las esculturas de fuera. Más de lo mismo. Es su forma de argumentar.
Sacó de su chaqueta el programa de mano y, apartando su vaso de agua, lo tiró en la mesa con genio.
-Igual o peor. ¿Usted cree que este dibujo es de recibo? Y pone 'Mayoral'. ¡Puede haber peor homenaje a Florito que este adefesio!
Si tenía alguna duda de que se le hubiese suavizado el carácter, me la despejó en el acto. Traté de distraerlo.
-Bueno, eso son aspectos secundarios. Vayamos al grano de la tarde, que a mi lo que me gusta es hablar de toros cuando salgo de la plaza, y casi nunca encuentro con quién.
Llegó Remi con el botellín y una bolita de morcilla, dando un golpe amistoso en el hombro de don Venteño y, guiñándome un ojo, le dijo al oído:
-Sigue siendo usted un miura.
Se fue raudo para evitar un derrote. Don Venteño, meneando la cabeza de un lado al otro, me contestó:
-Hoy podemos hablar de toros, porque toros ha habido, No le digo que toros bravos, que de ésos no han salido. Pero deme usted a mí unos cuantos de éstos para cambiarlos en tantas tardes de bostezos. ¿O no está de acuerdo?
Procuré ser diplomático:
-En parte sí. La verdad es que esperaba una corrida dulzona, como las novilladas que he visto de La Quinta. Y de dulce, apenas. O a medias, como prefiera, porque algunos toros tenían dos personalidades. Especialmente ese quinto, 'Temeroso', un doctor Jekyll cuando embestía con el pitón izquierdo y un Mr. Hyde por el derecho, tanto que puso en fuga en tres ocasiones a un buen peón de brega como Abraham Neiro, buscando descaradamente su cuerpo por ese lado derecho. Javier Jiménez sólo lo citó una vez por ahí y casi se lo lleva, pero estuvo bien en las series de naturales. Y tuvo mérito en esa estocada, sorteando el gañafón.
Me interrumpió:
-No le niego que el de Espartinas no haya estado bien en el quinto, pero tenga en cuenta que el toro metía soberbiamente la cabeza por el izquierdo, humillado, buscando la muleta y con recorrido. No ha estado listo, porque se empeñó en alargar una faena que había llegado a su cénit, cuando el burel comenzaba a rajarse.
Se había arrancado y le dejé continuar:
-Eso que dice usted de la doble personalidad lo ha tenido también el primero, muy pastueño por el izquierdo, soso y sin humillar y metiéndose por el derecho. Poco pudo hacer Alberto Aguilar, que anduvo despegado en exceso. Y tampoco con el cornipaso cuarto, un toro sin entrega, pero al que aguantó y obligó a embestir.
Tomó el vaso y bebió desparramando la vista, en busca de buenos paisajes. Volví a Javier Jiménez.
-El sevillano volvía tras su éxito en agosto y su negativa a entrar en la Feria de Otoño y con tres toros tenia una oportunidad que ha perdido. Con el tercero anduvo desconfiado en exceso en los inicios de faena, perdiendo demasiados pases y sin tocar para ligar hasta que descubrió las posibilidades de 'Matajaca' por el izquierdo. Y el sexto, que toreó en sustitución de David Galván, fue muy deslucido, manso, defendiéndose y frenado, con el que solo pudo estar voluntarioso.
 -Quite, quite, que le ha salvado el gong de oír el tercer aviso, No se puede fallar tanto con el estoque, que ha entrado seis veces y, entre medias, ha dado dos golpes de verduguillo. Al usía, que es de la zona de usted, se le ha parado el reloj, si no...
Apuré el botellín mientras él me miraba con envidia.
-El que también se ha salvado es David Galván.
Le miré perplejo.
-¿Cómo puede decir eso después de haber ido a la enfermería?
Sonrió. 
-Pero hombre, demasiado poco le ha pasado después de la desastrosa lidia que han dado a ese segundo, un toro huidizo que metía bien la cara en el capote, pero que se ha maleado y encima se ha quedado crudo porque en la segunda entrada se ha escupido. Vamos a ver si hay seriedad, porque el Reglamento habla claramente de un mínimo de dos puyazos, y un refilonazo no lo es. Mal el presidente y torpe el gaditano por pedir el cambio de tercio. Ha desarrollado todo el sentido del mundo y Galván ha estado a merced de 'Presidiario'. Podía haber sido peor que ese golpetazo que se ha llevado. Por eso le digo que se ha salvado. Probablemente se ha notado que la corrida era cinqueña, Ya se sabe, el toro de cinco y el torero de 25, justos los de David.
Miré el reloj.
-Estoy muy a gusto con usted pero tengo que irme ya.
Me agarró del antebrazo.
-¡Alto ahí! Usted siempre con el tercio de varas y quiere irse sin hablar de él. Nanay. De aquí no sale hasta que me lo cuente.
-Tiene razón. Antes le diré que capote no ha habido, otro día más. En el peto, salvo el tercero, todos han manseado en más o menos grado, y todos, incluso ese tercero, han puesto siempre la cara por encima del estribo. Muy bien picó Agustin Romero al tercero y al sexto, y muy mal lo hizo Francisco Javier Sánchez al primero. ¿Contento?
Me soltó el brazo y me despidió.
-Ande, ande, que no quiero que se divorcie por mi culpa, que queda mucha Feria. Yo me quedo aquí con mi vasito de agua, por aquello de alegrarme la vista. Hasta mañana.
Cuadro de puntuación de la corrida de toros de La Quinta



LA  TARDE  TRAS  EL  VISOR
Comienza la Feria 2017 con nubarrones


Discreta entrada. El drenaje del ruedo pasó con éxito la primera prueba


Nombre de rebajas para el estreno


'Orejita' con la cabeza por las nubes


César del Puerto clava en la cara


Alberto Agular dejó demasiado hueco


'Presidiario' busca el cuello del aleluya

David Galván quedó inconsciente del golpe contra el suelo

'Matajaca' con el morro en el estribo

Abraham Neiro 'Algabeño' se deja ver


'Gaditano' pone el pitón en el hocico del jaco


'Temeroso´' busca las vueltas


Javier Jiménez sorteó con habilidad el fielato del de La Quinta


'Coquetón' también buscó los muslos del piquero 

martes, 2 de mayo de 2017

Paco Ureña apela a la heroica. Las Ventas, 2 de mayo de 2017

Cuando el pot pourri ganadero había condicionado la tarde, Paco Ureña dejó diáfana su decisión de triunfar por lo civil o por lo criminal. El sexto toro (ahora lo llaman feamente cierraplaza), de Victoriano del Río, había sido cambiante: huidizo en el saludo, entregado en el peto y con acometividad en palos. En el quite de Urdiales, tuvo franqueza por el pitón izquierdo y quizás ello determinó al murciano a iniciar la faena de muleta con el cartucho de pescao, para lucirse en dos tandas al natural, con pureza y gusto, bajando el pistón con la muleta en la diestra. El toro, nada claro y con genio en sus arreones, se fue complicando y desbordando a Ureña, que pareció transformarse. Olvidándose de lo que dictaba la razón, es decir, someter al toro, le ofreció el pecho y le consintió por ambos pitones ya en las rayas del 7. En la pelea del tú o yo se negó incluso a perder la muleta y se la jugó por arrebatársela al toro de sus pitones. A cojones dicen que gana siempre el toro. Hoy ha perdido. El de Lorca se volcó para cazar una estocada en el rincón, que tardó en hacer efecto, demorando en exceso el uso del verduguillo. La emoción había llegado a los tendidos y la petición de trofeo fue incontestable.

Ureña con el cartucho en el sexto

El caso es que la tarde rompía con esperanzas. El quite de Ureña al primero, con el capote a la espalda y los pies atornillados a la arena, tuvo la réplica de unos buenos lances a la verónica de Diego Urdiales. Pero el toro de Salvador Domecq, que ya salió con las manitas por delante, llegó muy parado a la muleta, dejándose, pero sin acometer ni desplazarse. La estocada fue buena.

El otro toro  de Salvador Domecq debió ir caminito a corrales. Se simuló la suerte de varas y claudicó permanentemente. El usía lo mantuvo en el ruedo y el personal medio tragó.

Los dos de José Vázquez fueron abantos de salida. El tercero cabeceó en el peto y salió de naja. Urdiales, a base de sobarlo, consiguió algunas tandas con gusto clásico por ambos pitones, destacando un par de trincheras, pero no supo rematar con el acero. Curioso que el toro había recorrido varias veces el ruedo en los dos primeros tercios y la faena de muleta fue toda en una parcelita. Tan huidizo fue el cuarto, que entró siete veces a los caballos y en seis se escupió. Víctor Hugo Pirri fue el encargado de la misión imposible de fijarlo, y no lo hizo nada mal. Llegó calamocheante a la muleta, incluso embistiendo con el pitón contrario, pero Ureña le aplicó una eficaz receta de temple y suavidad, corrigió el defecto y derramó por el ruedo su  concepto de toreo clásico, vertical, puro, a pesar de que al de Vázquez le costaba humillar y se desentendía al final de los pases. La media tendida no fue suficiente.

El quinto, de Victoriano del Río, llamativamente veleto y abierto de cornamenta, se vino al caballo de puerta, entrando y saliendo tres veces. Fue horriblemente banderilleado por Acevedo y Tirado y, rajado, no permitió el lucimiento de Urdiales.

Urdiales y Ureña han vuelto a demostrar que otro toreo no sólo es posible, sino que es absolutamente necesario para mantener la esperanza del aficionado. Un toreo sin retorcimientos, sin perfiles, sin postureos, sin esconder la pierna, sin la muleta oblicua, sin llevar al toro por las afueras y hacia allá y más allá. Han reivindicado la pureza, la naturalidad, el gusto, la verdad. Lástima que la empresa se haya inventado un gazpacho de ganaderías impropio de este cartel de matadores de toros.

Cuadro de puntuación de la corrida de Salvador Domecq (2),
 José Vázquez (2) y Victoriano del Río (2)


LA  TARDE  TRAS  EL  VISOR

Los protagonistas de la tarde se desean suerte

Menos de media entrada en tarde apacible

Reparto de programas en el palco de la Comunidad

Segunda entrada del primero de Salvador Domecq

Remate del quite de Paco Ureña con el capote a la espalda

Rèplica de Diego Urdiales por chicuelinas

Verñonica de saludo de Ureña al segundo...

...un auténtico inválido de Salvador Domecq

Adorno de Urdiales con el tercero, de José Vázquez

El riojano se dispone a pasar el fielato

Iturralde acosando al cuarto de José Vázquez

Natural de Ureña al cuarto

El quinto, de Victoriano del Río, se picó en toriles

Santiago Acevedo y Juan Carlos Tirado no quisieron saber nada

Natural de Urdiales

El sexto metió los riñones en varas

El murciano porfió por no perder la muleta

Estocada rinconera

Terminaba la corrida y comenzaba el partido

lunes, 1 de mayo de 2017

Oportunidades de Dolores Aguirre. Las Ventas, 1 de mayo de 2017

No hay muchas ganaderías que conserven la línea directa de Atanasio Fernández. De ahí el interés que mantiene el hierro de Dolores Aguirre, los atanasios sevillanos, toros de comportamiento muy definido por su movilidad y su carácter abanto en los primeros tercios, fijado por una ganadera bilbaína de mucha personalidad, que nos dejó hace cuatro años.

Los novillos regalaron estas embestidas, como la del cuarto a Fernando Flores

Acudí a la plaza con el recuerdo aún fresco de ese asaltillado 'Platino' de Victorino Martín en la Maestranza, uno de los toros más bravos que recuerdo, con todos los elementos que definen la bravura. Lo vi por televisión y me queda la pesadumbre de no haber podido saber cómo se hubiera arrancado en la segunda vara, pero Ferrera lo dejó en la segunda raya, y encima se lo aplaudieron. Claro que tampoco demandaron la vuelta al ruedo para este gran toro.

Pobre entrada para una tarde agradable en la que regresa una ganadería siempre interesante que llevaba seis temporadas ausente de Las Ventas. Y ya adelanto que no ha defraudado. Antes al contrario, ha mantenido el interés y ha ofrecido buenas oportunidades para los novilleros, que no han sabido estar a la altura. Cierto es que en la valoración general siempre pesan más los últimos novillos que los primeros.

Y el final ha sido lo más desastroso de la tarde. Un sexto inválido, sin genotipo ni fenotipo propios de esta ganadería, como si fuera un hijo ilegítimo de padre desconocido. Y un quinto, encastado, al que desgració Juan Manuel Sangüesa con un primer puyazo en la punta del brazuelo, mantenido mientras el novillo empujaba con fuerza levantando al caballo.

Sin embargo, los cuatro primeros novillos de Dolores Aguirre ofrecieron espectáculo y cumplieron en el último tercio. En el primero salieron con poca fijeza y no facilitaron el lucimiento con el capote, si bien hay que anotar en el haber de Javier Marín que supiera pararlos ganándolos terreno y fijándolos en el tercio. En el caballo mansearon, saliendo siempre sueltos y yendo hacía el caballo de puerta. Y en banderillas cambiaron continuamente los terrenos, complicando a los banderilleros.

Miguel Maestro lleva 15 años en el escalafón y sus dos contadas novilladas en la temporada pasada no justifican su presencia en Las Ventas. Y su labor tampoco la ha justificado. Su primero, con tres puyazos, había perseguido a su tío Julián Maestro en banderillas y comenzó el tercer tercio desplazándose, humillado y con franqueza en la muleta mientras el extremeño lo mantuvo en las rayas, y se vino a menos cuando lo llevó a los medios. Al melocotón cuarto, una rareza de pelo en este encaste, lo cogió miedo sin fundamento Pedro Gonçalves con los palos, dejando solo una en la primera entrada y tirándose de cabeza al callejón cuando el novillo estaba fuera de las rayas. Llegó calamocheante a la muleta, para ir centrándose y alegrando su embestida, pero Maestro no consiguió templarlo ni mandarlo en ningún momento. No tuvo acierto con el acero en toda la tarde.

Lo mejor de Javier Igea Sáinz, que vaya usted a saber por qué se anuncia Marín, fue la forma de parar a sus novillos, como ya se ha dicho. Lo peor, intentar hacer faena al quinto, inutilizado en su mano derecha por ese puyazo antes referido. El segundo fue el más parado en palos, pero tuvo movilidad y se desplazó en la faena de muleta, sin que el navarro acertara a aprovecharlo, especialmente por el izquierdo. Se tiró por derecho con el estoque, que quedó pasado.

Debutaba Fernando Flores, que enlotó un tercero, que era un becerrote indecoroso que ha puesto un lunar en el buen currículum de Jesús María Gómez, permitiendo que saltara al ruedo. Salió muy abanto, hasta el punto que tuvieron que aprovechar sus carreras para cruzarle el caballo por los adentros y meterlo al relance en la segunda entrada. A diferencia de sus compañeros, se ha hecho acompañar de una buena cuadrilla, que ha solventado con suficiencia el problema de la falta de fijeza del animalito que en el último tercio ha tenido el comportamiento clásico del manso de Atanasio, que se desplaza, humilla, repite con viveza y se abre en cada pase. Un novillo muy agradecido que solo requiere del novillero que lo lleve y no retire la muleta al final del pase. El pacense anduvo aseado con él, pero lo emborronó con el estoque de la peor manera posible: yéndose en cada intento. Al inválido sexto lo despenó de un feísimo metisaca en los bajos.

 No hay muchas oportunidades de lucimiento para los novilleros en Las Ventas y cuando no se aprovecha supongo que el sentimiento de amargura es doble. Aunque dudo que ellos y su entorno tengan la misma opinión. Eso se lo hará más llevadero.

Cuadro de puntuación de la novillada de Dolores Aguirre


LA  TARDE  TRAS  EL  VISOR

Menos de una cuarto de entrada en tarde soleada y templada

Simao Neves le dio duro al primero...

...que después se fue al de puerta, donde Francisco Plazas también apretó

El veterano Julián Maestro, tío del novillero, tuvo que sali por pies en las dos entradas

La montera rueda por el tendido, mientras la ganadera aplaude el brindis de Miguel Maestro

Con el Mac adelantando el trabajo en la barrera

Javier Marín para al segundo

Apresa pica en buen sitio a Guindoso II

Marín se vuelca con el estoque

El becerrote cuarto, que no debió salir a la plaza

Miguel Martín cuadra en la cara

Fernando Flores pincha yéndose

Tablilla del cuarto de la tarde

Francisco Plazas reincide en un segundo puyazo trasero

Miguel Maestro con la mano en el extremo del estaquillador
 y el novillo por fuera de los vuelos

Sangüesa mantuvo el puyazo en los bajos y desgració al quinto

La pica en segunda vara fue al otro costado

El sexto no se sostenía en pie

Me corto la coleta

Puede parecer pretencioso servirme de esta frase, reservada para los que del enfrentamiento con el toro han hecho su oficio, pero permítase...