martes, 22 de marzo de 2011

La "Cultura" de la subvención

Ya puse negro sobre blanco que NO era partidario del traspaso al Ministerio de Cultura de las magras competencias taurinas estatales, fundamentalmente porque el objetivo que persiguen los taurinos con ello es pegar bocado al sustancioso pastel de las subvenciones, cuyo resultado no será otro que la pérdida irreparable de espectadores, si hacemos un símil con la situación del cine español, que ha vuelto a perder en 2010 varios millones de videntes. Les importa un bledo el Ministerio de Cultura; lo que les pone verdaderamente es la "Cultura" de la subvención.

Y me parece oportuno sacar a colación dos ejemplos puntuales, de los que casualmente he tenido hoy noticia.


El primero, es de una subvención concedida hace ya dos años al G-7 de los cocineros vascos (Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Pedro Subijana, Karlos Argiñano, Andoni Luís Adúriz, Hilario Arbelaitz y Eneko Atxa), que bajo la "marca" Basque Culinary Center han pochado 7 millones de euros, esta vez de los presupuestos del Ministerio de Ciencia e Innovación, que ya se ve que en todos los pucheros ministeriales cuecen habas.


El segundo es una subvención que se ha publicado hoy mismo, de 3 millones de euros para pagarle los intereses de sus préstamos a la industria del cine español, ésta sí del anhelado Ministerio de Cultura.

Pues nada, tomen nota (si es que lo necesitan) el G-7 taurómaco, el invento que llaman la "Mesa del Toro" y demás parafernalia "antitaurina" de cómo ir sembrando el albero para que dé sus frutos (económicos, claro está).

jueves, 10 de marzo de 2011

Enrique Ponce en el "Valle del Terror"


En septiembre de 2009 publiqué un comentario, titulado En defensa de los toros de Cenicientos, donde denunciaba la manipulación instrumentada por muchos "taurinos" contra el denominado "Valle del Terror".

A mí no me gusta esa denominación, que prefiero sustituir por la de "Valle del Toro", pero aquélla ha calado y no queda sino aceptarlo.

El "Valle del Terror" es una zona geográfica situada alrededor del punto (de las Tres Cruces) donde lindan las provincias de Ávila, Madrid y Toledo, enclavado en las proximidades del valle del Tiétar, lo que pudo dar pie al apelativo geográfico. En el valle del Tiétar están pueblos como Higuera de las Dueñas, Sotillo de la Adrada, La Adrada, Piedralaves o Casavieja. Y en la zona próxima, ya fuera del valle del Tiétar, los abulenses de El Tiemblo y Cebreros, los madrileños de Cadalso de los Vidrios, Cenicientos y Villa del Prado, y los toledanos de Almorox y Escalona. En la actualidad, Cenicientos es la plaza del "Valle del Terror" más conocida y reconocida.


Lo característico de la zona es la preocupación de buena parte de sus habitantes por la integridad y el trapío del toro, afán que ha variado en intensidad y eficacia a lo largo del tiempo. A veces, con exceso, es verdad; pero si hay que pecar en algo, que sea por más que por menos, aunque sólo sea para servir de contrapunto a los denigrantes espectáculos habituales que tanto abundan en muchos lares. También es cierto que una cosa es intentar hacer las cosas bien, y otra muy distinta, que los "taurinos", expertos en la materia, no consigan muchas veces meterlas dobladas.

Ya puse ejemplos de "taurinos" del más variado pelaje que han arremetido contra el "Valle del Terror" : Jaime y Salvador Boix, Fernández Salido, el hijo de Zabala, Juan Blanco Palomo, Alberto Soler o Gómez Escorial. A ellos, añadí a Felipe Garrigues, que en su libro "Sonajero" (Espasa, 1998) escribió:

Muchos piensan que la formación de un torero tiene que se dura, para forjar carácter... Dura sí, pero no un calvario. ¿Qué hubiera sido de Aparicio, de Chamaco, de Litri, Finito de Córdoba o Jesulín, si hubieran tenido que forjarse en la comarca -el nombre lo dice todo- llamada Valle del Terror? Rivera Ordóñez, que está cuajando en torero pundonoroso a pesar de sus cuidados comienzos, jamás se las tuvo que ver con semejantes bisontes. Ni muchos otros: Ponce, Joselito, etc..."
Ya advertí lo conveniente que resulta documentarse cuando se escribe un libro, porque Enrique Ponce había toreado en Cadalso, junto a César Rincón y Pedro Lara una corrida de toros el 3 de junio de 1990. Y no ha sido el único de los diestros mentados por Garrigues que ha toreado en el Valle.


Con oportunidad y acierto, Tony Montón pescó una noticia de la edición digital del ABC de Córdoba del pasado 3 de marzo, que daba cuenta de una conferencia de Andrés Amorós y Enrique Ponce, en la que el diestro resaltó la importancia casi decisiva que tuvo su actuación en Cadalso de los Vidrios, porque la citada corrida supuso un punto de inflexión de su carrera, de incierto futuro por aquel entonces:

También [habló] de los momentos de inflexión de su carrera: la tercera corrida como matador en Cadalso de los Vidrios (Madrid), donde un toro le dejó herido y se planteó si valía para aquello, pero acabó por salir otra vez y cuajarle una buena faena al segundo; o los seis toros en Valencia cuando sus dos compañeros se cayeron del cartel.
Sería obligada una rectificación por parte de alguien, pero estén seguros de que antes las ranas criarán pelo, volarán los cerdos, dejará de colgarse el Windows Vista, e, incluso, en Olivenza habrá una corrida de toros (de lidia).


Cartel facilitado por Miguel Moreno

ADDENDA. No es la primera vez que Enrique hace referencia a esa corrida de Cadalso. En su página web puede leerse un artículo de Carlos Bueno, publicado en Avance Taurino de Valencia el 16 de marzo de 2005 con motivo de los 15 años de su alternativa, donde se dice: 
Pero nunca le han regalado nada, ni nada fue fácil en su carrera. Salió lanzado después de triunfar en solitario frente a una corrida que nadie quería, hasta el granizo pretendió aguar su despegue. Era la quinta corrida de su vida, y la inmediatamente anterior había sido mes y medio antes en Cadalso de los Vidrios, donde fue cogido. Allí, en la enfermería, Ponce llegó a preguntarse si valía la pena seguir. ¡Y vaya si valió la pena!

jueves, 3 de marzo de 2011

¡La encontré!

En mi anterior entrada, A los ¿toros? de Carabanchel, aludía al total olvido de la suerte de varas en más de veinte crónicas o reseñas, salvo una mención sucinta en dos blogs, de los festejos del fin de semana en la "Chata de Hipercor". Y apostaba a que en las miles de fotos publicadas de las dos tardes no se podía ver un caballo de picar.

Ayer, por fin, se publicó en División de Opiniones la foto de un varilarguero ejerciendo su oficio, bien es cierto que con un pie muy expresivo: Simplemente simulacro.



Y todo esto con gran alborozo de taurinos, críticos, espectadores e, incluso, algunos aficionados, que, según describen el "suceso", tal parece que  llegaron al orgasmo con estas corriditas. No voy a dar nombres de los dichosos, pero quien tenga curiosidad puede comprobarlo dándose un simple paseo por la blogosfera taurina.

martes, 1 de marzo de 2011

A los ¿toros? de Carabanchel

He tenido la curiosidad -y la santa paciencia, también- de leer el impresionante despliegue mediático sobre los festejos del fin de semana en una plaza de segunda. Y lo que más me ha espoleado a ello es la extraordinaria cobertura que la blogosfera ha otorgado al evento, porque de los profesionales de la información taurina era de temer.

Así, que recuerde, he leído: El País, ABC, El Mundo, Marca, Mundotoro, Opinión y Toros, Burladero, Cope Toros, Clarín, De Toros en Libertad, más una docena de blogs que hablan de la cosa: José Ramón Márquez, Raúl, Paco Montesinos, Clemente Naranjo, JSMV, Andrés Verdeguer, Menacho, Carmen Esteban, Noelia Jiménez, Sentimientos y Locuras, El Trincherazo, y no sé si alguno más. Unos, para ensalzar "el toreo"; otros, para denunciar estos "festivales".

Pues bien, salvo error u omisión, me entero sólo por dos de ellos que las corridas ¿de toros? fueron picadas. En concreto, Paco Montesinos escribe que los cuvillos mansearon en varas, y Carmen Esteban señala que al sexto de los cuvillos le dieron una vara. El resto, profesionales y aficionados, omite cualquier mención a equinos o castoreños.

Busquen entre las miles de fotografías de los festejos y puedo apostar que no encontrarán ni una, repito, ni una, donde aparezca un caballo de picar.

Ciertamente, peor no puede empezar esta temporada 2011. La suerte de varas ha desaparecido definitivamente. Sí, esa suerte que era una de las varas de medir la bravura del toro, no la única, pero sí la principal. Estamos ya en la apoteosis del toreo del siglo XXI, de la tauromaquia sin Toro, del toreo de salón con un torito colaborador, lo que antes se adjetivaba "pastueño", tan pleno de "toreabilidad" como ayuno de fiereza, de casta; en resumen, el frenesí de la torerimaquia.

Y muchos se extrañan de que la plaza no se llenase con esos plenos de figuras. Pues ya lo ven, ni por esas. Así que los "taurinos" empiezan a ver que su única salvación está en las ubres de Cultura, y a ese salvavidas de la subvención se agarran desesperadamente, con el auxilio de algunos aficionados de buena fe.

Ricardo de la Vega, si pudiera actualizar "La verbena de la Paloma", tendría que variar la letra de la habanera de Susana y Julián, porque en Carabanchel ya no hay toros (de lidia, digo).


La foto es de Rafa Carlevaris, y es la que mejor explica estos festejos: solo toreros; no hay toros, ni caballos, ni... mantón de Manila.

domingo, 20 de febrero de 2011

Para este viaje no hacen falta alforjas

En la anterior entrada, los toros en busca de ministerio, anunciaba mi asistencia el pasado jueves, 10 de febrero, a unas mesas redondas sobre el traspaso de las competencias taurinas desde el Ministerio del Interior al de Cultura, tema que tiene alborotado el patio y al personal taurino. Y me preguntaba qué competencias tenía el Estado sobre la materia y, de ellas, cuáles eran de Interior, ya que ese es el objeto del traspaso en cuestión.

Debo decir, que tras más de tres horas y media, salí con la cabeza caliente y los pies fríos. Y no porque no hubiera brasero.

La primera nota destacada, y no por ello menos previsible, es la ausencia clamorosa de esos "taurinos" que tanto tiempo llevan dando la matraca con el asunto. Y si había alguno en la sala, desde luego yo no lo reconocí.

En las dos mesas redondas, cuya composición puede leerse en “El traspaso de competencias entre los Ministerios de Interior y Cultura (algo más que un sencillo cambio de domicilio)”, el nivel académico se imponía sobre cualquier otra consideración, y, con las matizaciones que diré, los ponentes agotaron la materia a debatir; entre otras razones, porque la cosa es de muy poca sustancia y no da más de sí. Esta es una síntesis de las intervenciones y de mis impresiones:

  • Los motivos de orden público que, en su momento, llevaron las competencias taurinas a Interior, hoy han desaparecido; por tanto, no hay razón alguna para mantenerlas en ese Ministerio (Albendea). Completamente de acuerdo.
  • El Estado tiene la competencia normativa en la materia, y las Autonomías, las de ejecución, salvo lo relativo a la prohibición o suspensión de los espectáculos (Albendea). Me temo que los hechos desmienten el aserto. Basta demostrarlo con la promulgación de cinco reglamentos taurinos autonómicos y la prohibición promulgada por el parlamento catalán. Ya sé que la abolición está recurrida al Constitucional; pero lo cierto es que la ley catalana está vigente. Como anécdota diré que el senador del PSOE, Cid Cebrián, cree también en la inconstitucionalidad de la prohibición, y que se siente representado por los 71 diputados y senadores del PP que interpusieron el recurso.
  • Existe un vacío institucional, porque nunca ha habido un órgano administrativo que represente lo taurino, y es conveniente crear un órgano que sea centro de ordenación y coordinación del sector, al modo, por ejemplo, del Consejo Superior de Deportes. No puede considerarse tal la Comisión Consultiva Nacional creada por la Ley Taurina, porque no tiene tal función y, además, es un órgano hoy inoperante por falta de convocatoria de los últimos ministros del Interior. De ahí deriva una situación de hecho en la actividad taurina, que puede calificarse de oligopolio imperfecto, favorecida además por la pasividad de una afición envejecida y desarticulada; y que ha llevado a decir a la ministra de Cultura que lo relevante no es el traspaso de competencias, sino la falta de una representación homogénea (Prada Bengoa). No puedo sino aplaudir con fuerza tan acertada descripción. 
  • La reglamentación taurina no es recomendable, porque no lo es la regulación jurídica de las bellas artes. No sólo sobre lo normativo, sino también lo institucional; es decir, sobra el ministerio de Cultura. Lo importante no es la reglamentación, que está hipertrofiada, sino la regeneración del toro de lidia (Sánchez Magro). ¡Olé! El problema es que la alternativa, es decir, la autoregulación del sector, no parece posible, visto lo visto hasta la fecha (Prada Bengoa). 
  • El aspecto cultural de la fiesta no es cuestionable por parte del gobierno, por el simple de hecho de coherencia con las medallas de Oro de las Bellas Artes que ha otorgado a toreros (Albendea). Eso sí, añado yo, con mejor o peor fortuna. 
  • Aceptado ese carácter cultural, la Constitución impone al gobierno la obligación de democratizar la cultura, en su art. 44 (Albendea), y la de fomento, conservando y promoviendo su patrimonio, en su art. 46; de ahí la importancia de su declaración como Bien de Interés Cultural (Sánchez Magro), importancia decisiva también en cuanto a reforzar la posición del Estado español en las instituciones europeas (Cid Cebrián). Y previene el art. 149.2 de la Constitución que, en todo caso, el Estado ha de considerar el servicio de la cultura como deber y atribución esencial (Plasencia).
  • De la Constitución y la ley taurina de 1991 se deduce que el Estado, en su actuación administrativa, está obligado a desarrollar políticas de fomento y de policía. La otra función administrativa, el servicio público, no parece tener encaje en esta materia (Plasencia). Discrepo de esa opinión, pues como tuve ocasión de exponer con detalle, el ente público RTVE está obligado legalmente, por su propia naturaleza de servicio público, a difundir la información y programación cultural. Y no se piense que la actividad de RTVE ha de considerarse como de fomento (como hace Albendea), sino de estricto y verdadero servicio público. La inclusión de programas taurinos es básica para el conocimiento de la fiesta, sobre todo entre los jóvenes, y poder así renovarse la afición (Naranjo). 
  • Como medidas de fomento, destacan las relativas a la ganadería de bravo, las escuelas taurinas, el asociacionismo y la promoción internacional (Albendea). El problema es que esa obligación de fomento no genera más que un correlativo derecho de los llamados de "tercera generación", es decir, no invocables directamente ante los tribunales (Sánchez Magro). Para conseguir el fomento y protección del patrimonio cultural de la fiesta, es necesario un replanteamiento de las competencias autonómicas mediante una ley de coordinación, de lo que hay precedentes, como la Ley 1/2002 en materia de defensa de la competencia (Prada Bengoa). Las medidas del art. 4.1. de la ley Taurina son compartidas entre el Estado y las Comunidades Autónomas, salvo las mínimas de competencia estatal con arreglo a la Constitución, incluídas las de unicidad de bases normativas (Plasencia). 
  • Las medidas de policía, salvo las de libro de ganaderías y registros de profesionales, competen a las autonomías (Plasencia).  Estas parecen ser las únicas competencias que tiene el Ministerio del Interior, y que no deben de ocupar más de una pequeña estantería.
  • El traspaso de competencias al Ministerio de Cultura es beneficioso por el simbolismo que ello representa (Albendea y Sánchez Magro); el acceso a subvenciones, puesto que en los Presupuestos del Estado para 2011 se recogen cuantiosas subvenciones en Cultura para el cine, por ejemplo, y en Interior ni un euro para toros; y para reducir el tipo de IVA de las corridas de toros (Albendea). Ya dije en mi anterior entrada que este último motivo es absolutamente falso, puesto que basta una mera decisión legislativa para ello, con independencia del órgano que asuma las competencias. Subrayo que todos los ponentes se mostraron conformes con este traspaso. 
  • En cuanto a los aspectos formales, el traspaso sólo exige un Real Decreto, informado por el Consejo de Estado y la Comisión Consultiva Nacional; no obstante, también haría falta una puntual modificación de la Ley Taurina, por cuanto desgina al Ministro del Interior como presidente de la Comisión Consultiva (Petit Caro). Es llamativo en cualquier caso, que el decreto que establece la estructura orgánica del Ministerio del Interior no recoja ninguna competencia taurina (Plasencia).
Amigo lector, como has tenido paciencia para llegar hasta aquí, te diré que, tras más de tres horas de ponencias, pensaba que el asunto no merecía tanto esfuerzo, y que poca importancia tenía si las escasas competencias a traspasar iban o no al Ministerio de Cultura. Y estaba dispuesto a inclinarme por esa propuesta, atendiendo a esas ideas plausibles de simbolismo y reforzamiento de la imagen de los toros ante el Parlamento Europeo, cuando la última intervención me abrió los ojos, bien es cierto que en sentido opuesto a lo pretendido por el ponente (Naranjo), que : denunció la actual diferencia en el tratamiento que la Administración dispensa a los toros respecto de otras artes, como por ejemplo, el cine; a lo que añadió la falta de iniciativa de los empresarios taurinos, que provoca la enorme dependencia de la Administración; y la falta de atención de los medios generales de información, en contraposición de nuevo con el cine, cuyos premios anuales "Goya" son objeto de gran cobertura mediática.

Y aquí es donde me puse a pensar y a imaginar cómo sería la fiesta si recibiese el mismo tratamiento que el cine español : pérdida progresiva de espectadores (se cifra en más de seis millones de espectadores los que dejaron de acudir a ver cine español en 2010), mientras empresarios, apoderados, toreros y ganaderos "amiguetes" seguirían engordando su patrimonio con las subvenciones; y vislumbraba tambien un lujoso escaparate anual de fatuos personajillos paseando su necia vanidad sobre una alfombra roja en la gala de los "Cúchares", "Paquiro" o como leches dieren en llamar.

En conclusión, ya he formado opinión al respecto, y esta es mi rotunda respuesta a la pregunta: ¿Deben traspasarse las competencias taurinas al ministerio de Cultura?


De todas formas, me temo que la decision ya está tomada, porque: Pérez Rubalcaba ya anunció públicamente el traspaso a Cultura; al senador Cid Cebrián se le remitió al citado ministerio, en contestació a la audiencia que, como presidente de la Asociación Taurina de Parlamentarios, pidió al presidente del Gobierno; y los toros están en la agenda de la ministra de Cultura, como lo acredita la foto que publicó la revista Yo Dona (y que conocí vía blog de Manón de donde la he tomado).

miércoles, 9 de febrero de 2011

Los toros en busca de ministerio

Desde que los prohibicionistas rompieron el frente de Cataluña, los taurinos andan alborotados dando vueltas y más vueltas (y palos de ciego, también) para buscar una respuesta eficaz que, al menos, impida nuevas conquistas del organizado ejército de los animalistas.

Entre las innumerables iniciativas de todo tipo, una de ellas considera que han de traspasarse las competencias administrativas de lo taurino al Ministerio de Cultura. Por cierto, que la idea no parece ser muy grata a la persona que ahora ocupa esa cartera, hasta el punto de que se las ingenió para evitar la foto con los elegantísimos toreros del llamado G-7.

Yo, en principio me pregunto dos cosas: 
  • ¿Qué competencias en la materia tiene actualmente la Administración del Estado?, a la vista de que muchas autonomías ya tienen reglamento taurino propio. Cosa paradójica es que haya distintos reglamentos para corridas de toros en Sevilla, Bilbao, Zaragoza, Valencia ó Madrid, y, sin embargo, haya uno solo para partidos de fútbol en Estocolmo, Ciudad del Cabo, Tokio o Buenos Aires. 
  • ¿Qué ministerios tienen actualmente competencias en materia taurina? Porque se argumenta que los toros deben migrar desde Interior, como si fuera allí donde radican todas las competencias taurinas; y, sin embargo, un alto porcentaje de departamentos ministeriales tienen algo que decir al respecto. Así, a bote pronto, se me ocurren, amén de Interior: Sanidad, Medio Ambiente, Hacienda, Trabajo, Administraciones Públicas o Comercio. Siendo esto así parece más razonable que las competencias sean asumidas por el Ministerio de la Presidencia, a modo de coordinación.

 Se aducen varias y variadas razones para la "mudanza" a Cultura. También hay gente en esto del toro que se opone. Yo, de momento, no tengo opinión formada al efecto. Para conocer algo más del tema, tengo pensado asistir mañana jueves, día 10, a partir de las 17:30, a una mesa redonda, con el título “El traspaso de competencias entre los Ministerios de Interior y Cultura (algo más que un sencillo cambio de domicilio)”, que tendrá lugar en la sede del CEU-San Pablo, c/ Julián Romea, nº 23.

Sólo diré una cosa ahora: entre las razones que esgrimen los taurinos para el traspaso a Cultura, una de las más voceadas es la de conseguir reducir el tipo del IVA. Y eso sí me gustaría aclararlo. Actualmente, todos los espectáculos taurinos tributan por ley al tipo reducido (8%), salvo las corridas de toros, que lo hacen al general (18%). Es, por tanto, una decisión política del Congreso de los Diputados la necesaria para igualar el tipo de gravamen de las corridas de toros al resto de espectáculos (taurinos o no), y no su acomodo en ese Ministerio. Lo extraño de todo esto es que son los "taurinos" los que buscan esa rebaja, no con el objetivo de abaratar los precios de las entradas (que debería ser el efecto inmediato de la rebaja del tipo) sino para aumentar su cuenta de resultados. Porque no olvidemos que el IVA lo pagan los espectadores y no las empresas.

Ya les contaré.

Nota: La foto de la Sra. González Sinde está tomada de aarte.com

martes, 14 de diciembre de 2010

Los toros, censurados en TVE

5 temporadas, 5, lleva TVE sin retransmitir ningún festejo taurino. Y esto no tiene otra calificación que la de censura pura y dura, contraria no sólo a los principios democráticos sino también opuesta a la propia naturaleza de servicio público del ente público. Es decir, contraria a derecho.

LAS NORMAS LEGALES APLICABLES.

1: El Estatuto de la Radio y la Televisión.

En efecto, la ley expresamente asigna tal función de servicio público a RTVE, como se deduce de la Exposición de Motivos de la Ley 4/1980, de 10 de enero, del Estatuto de la Radio y la Televisión:

La radiodifusión y la televisión, configuradas como servicio público esencial, cuya titularidad corresponde al Estado, se concibe como vehículo esencial de información y participación política de los ciudadanos, de formación de la opinión pública, de cooperación con el sistema educativo, de difusión de la cultura española y de sus nacionalidades y regiones, así como medio capital para contribuir a que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas, con especial atención a la protección de los marginados y a la no discriminación de la mujer.
Obsérvese que la ley establece expresamente que la televisión ha de ser "vehículo esencial de difusión de la cultura española". Se trata de un mandato a los responsables de la gestión de ese servicio público; es decir, al Consejo de Administración de RTVE. Ninguno de los dos grupos parlamentarios mayoritarios del Congreso de los Diputados pone objeción alguna a que la tauromaquia sea una manifestación de la cultura española. En conclusión al silogismo, el ente público RTVE está obligado a servir de vehículo de difusión de la tauromaquia. Y más aún cuando en más de la mitad del territorio español (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña, Islas Baleares, Castilla y León, Murcia y Canarias), sus ciudadanos no tienen posibilidad alguna de ver lretransmisiones taurinas, salvo en cadenas de pago; suplir las carencias de las iniciativas privadas en actividades de interés público es uno de los principios que caracterizan al servicio público.

Pero en el articulado de la citada Ley, hay otras menciones en las que debemos detenernos. El artículo Cuarto previene:

La actividad de los medios de comunicación social del Estado se inspirará en los siguientes principios: (...)

3. El respeto al pluralismo político, religioso, social, cultural y lingüístico.
La Ley se preocupa también de que el Gobierno pueda establecer y hacer cumplir las directrices precisas para que se respete la naturaleza de servicio público de RTVE. Así, el artículo 21, dispone:

El Gobierno podrá fijar periódicamente las obligaciones que se derivan de la naturaleza de servicio público de RTVE y, previa consulta al Consejo de Administración, hacerlas cumplir.
El legislador ha querido proteger las diferentes manifestaciones culturales, impidiendo el protagonismo exclusivistas de unas sobre otras. De forma que una manifestación cultural como la tauromaquia no puede quedar marginada de la programación de TVE, como lo está siendo en este momento. Y no cabe argumentar, como hacen algunos, que hay un programa semanal de toros, porque es un programa meramente testimonial, tanto por su reducida duración (30 minutos), como por su horario inadecuado (mediodia del sábado), amén de su alojamiento en la cadena de menos audiencia global. Tema aparte es la calidad del espacio, en la que no voy a entrar. Pero esas objeciones no son las más importantes. No basta la existencia de programas informativos que resuman la actividad taurina de la semana, para dar por cumplida las obligaciones de TVE en esta materia. Es necesario y más importante que TVE retransmita espectáculos taurinos, que son la esencia de la tauromaquia; y ya se ha dicho que en las últimas 5 temporadas, el apagón de retransmisiones taurinas ha sido total en TVE. Por si esto fuera poco, TVE ha emitido una serie de dibujos animados (Vipo, la aventuras del perro volador) significadamente antitaurina que, si bien tienen cabida dentro de ese pluralismo que he recabado anteriormente, no dejan de ser un indicio claro de las intenciones de los responsbales de la televisión pública.


2. La Ley Nacional Taurina.

El Estatuto de RTVE no es la única norma legal destinada al Gobierno estatal en lo relativo al fomento de las actividades taurinas. Y fue un gobierno del PSOE, y en particular el ministro Corcuera, el que proyectó la Ley Nacional Taurina (de 4/4/1991), cuyo artículo 4 es del siguiente tenor:

Artículo 4. Medidas de fomento.

1. La Administración del Estado podrá adoptar medidas destinadas a fomentar y proteger las actividades a las que se refiere la presente Ley, en atención a la tradición y vigencia cultural de la fiesta de los toros.
De nuevo el recuerdo a la Administración del Estado de sus competencias y responsabilidades en el fomento de la actividad taurina, recalcando que la fiesta de los toros es un fenomeno cultural, amparado no solo por su carácter tradicional, sino también por su propia vigencia.

Es más, en la actual legislatura el gobierno de España ha reconocido expresamente el carácter artístico del toreo, y por consiguiente su naturaleza de manifestación cultural, al conceder la Medalla de Oro a las Bellas Artes (con menor o mayor acierto en la elección) a dos matadores de toros: Francisco Rivera y Luis Francisco Esplá.

En definitiva, acreditado el carácter cultural de la tauromaquia, y como recapitulación de todo lo dicho, el Gobierno español está incumpliendo con las obligaciones impuestas por la legislación vigente, al impedir la retransmisión de espéctaculos taurinos en TVE. Y si nuestros actuales dirigentes no están de acuerdo con estas disposiciones, lo que puede hacer es promover su derogación, pero nunca su violación.

LAS EVASIVAS OFICIALES.

No hace mucho, el anciano director de RTVE, el ex-ministro Oliart, dio uno de pecho a una solicitud de esa cosa estéril que es la Mesa del Toro, y los envió a una subalterna que les despachó con buenas palabras y ninguna obra, o sea, con una promesa incumplida.

Anteriormente, el Sr. Oliart había justificado la no retransmisión de espectáculos taurinos en base a dos falsas excusas: lo impide la protección a la infancia, al coincidir su horario con la franja de protección, y el coste excesivo de suponen los derechos de emisión.

Estos mismos argumentos han sido los utilizados por la portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Comisión de Control de RTVE para rechazar la proposición no de Ley presentada por el Grupo Parlamentario popular y publicada en el BOCG (páginas 5 y siguientes). La proposición perseguía:

«La Comisión Mixta de Control Parlamentario de la Corporación de RTVE con objeto de satisfacer la demanda y retomar la tradición interrumpida, entiende necesario y conveniente:
1.º Incluir regularmente en los programas informativos de TVE y RNE información de las corridas de toros celebradas con motivo de las principales ferias españolas, con imágenes de los momentos más destacados de cada festejo, así como sobre los éxitos de los diestros españoles en las plazas francesas, portuguesas y americanas.
2.º Retransmitir en directo, al menos diez corridas de toros cada temporada, escogidas entre las principales ferias de España.
3.º Informar a esta Comisión de Control, al término de cada temporada de la cobertura informativa realizada, de la audiencia de las retransmisiones y de los costes de las mismas tanto en Televisión Española como en Radio Nacional.»
La proposición fue rechazada por 19 votos a favor (PP) y 21 en contra de (resto de grupos parlamentarios).

En contra de la proposición, intervino la senadora Fernández Soriano, que se declaró "asidua a las corridas de toros", q pesar de lo cual rechazaba la proposición con los siguientes argumentos:
- Primero: no se puede hace una parrilla de programación coherente a fuerza de golpes, de propuestas individuales.

- Segundo argumento mucho más importante: TVE y RNE tienen en antena programas informativos especializados como Tendido Cero y Clarín; se sigue la actualidad en la emisión informativa ordinaria; la programación se ocupa también puntualmente de acontecimientos especiales como ha sido recientemente el 25 aniversario de la plaza de la Real Maestranza de Ronda

- Argumento mayor: TVE no tiene posibilidad de retransmisión en directo de corridas de toros, porque su horario de emisión coincide con la franja horario protegido infantil y contraviene el código de autorregulación aprobado por el Consejo de Administración de RTVE.

- Finalmente, y no porque tenga valor menor: los derechos de emisión no justifican la inversión que se tiene que hacer.
Las intervenciones y votación pueden verse en el portal web del Congreso de los Diputados (empieza en el minuto 23:25; del 23:40 a 31:00 la defensa de la proposición; del 31:05 a 33:50 la oposición de la señora Fernández Soriano; y la votación del 1:17:20 a 1:18:40).

Pues bien, pasando por alto los dos primeros pretextos, que caen por su propio peso, analicemos los dos que la propia portavoz considera más importantes:

A) La protección a la infancia.

La Sra. Fernández Soriano da por hecho que no es posible retransmitir en directo corridas de toros porque lo impide el Código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia, firmado por RTVE.

Pues bien, sin perjuicio de la posibilidad de retransmisión en horario no protegido, a la que me referiré más adelante, lo cierto es que el citado Código no impide tales retransmisiones. Veamos qué dice su texto al respecto:

II. Menores y programación televisiva en horario protegido (06:00 a 22:00 horas)
1. Principios
- Evitar la utilización instrumental de los conflictos personales y familiares como espectáculo, creando desconcierto en los menores.
- Evitar los mensajes o escenas de explícito contenido violento o sexual que carezcan de contenido educativo o informativo en los programas propios de la audiencia infantil, así como en sus cortes publicitarios. (...)
3. Los menores como telespectadores de los informativos.
- Se evitará la emisión de imágenes de violencia, tratos vejatorios, o sexo no necesarias para la comprensión de la noticia.
- Se evitará la emisión de secuencias particularmente crudas o brutales.
- En los casos de relevante valor social o informativo que justifiquen la emisión de las noticias o imágenes antes referidas, se avisará a los telespectadores de la inadecuación de las mismas para el público infantil. (...)
III. Menores y programación televisiva. Franjas de protección reforzada
1. Principios
- Evitar el tratamiento común de infancia y juventud, dada la obvia diferencia. El horario legal de protección de los menores (06:00-22:00) incluye ambas categorías, por lo que lo que debe buscarse es la determinación de las franjas de protección reforzada para la infancia, entendiendo por tal el segmento de edad más vulnerable: <13 años, siguiendo un criterio de uniformidad con las tablas de calificación por edades seguidas por el ICAA y el Real Decreto 410/2002, de 3 de mayo, que elevó a categoría de norma de aplicación general el Convenio de 21 de octubre de 1999, citado en el anterior apartado I.2 de este código. El establecimiento de estas franjas parte del reconocimiento de que, en este tramo horario, el público infantil puede no estar apoyado por la presencia de un adulto, ni disponer de control parental. 2. Franjas de protección reforzada
- De lunes a viernes: de 08:00 a 9:00 y de 17:00 a 20:00 horas.
- Sábados y domingos: entre las 9:00 y las 12:00 horas. (...)
4. Emisión de programas televisivos
Horario protegido: No podrán emitirse programas clasificados como "no recomendados para menores de 18 años".
Franjas de protección reforzada: No podrán emitirse programas clasificados como "no recomendados para menores de 13 años".
Puede apreciarse que en modo alguno se restringe la emisión de espectáculos, en aplicación de ninguno de los principios establecidos en la ley. De los relacionados en el apartado II.1 he reproducido dos: uno, el de utilización de conflictos personales y familiares, que está presente en series, películas y el programa del corazón que emite RTVE en esa franja horaria; y otro, el de evitar los mensajes o escenas de explícito contenido violento. Pues bien, incluso si se considerare que los toros son un espectáculo violento, el Código sólo lo impide en los programas propios de la audiencia infantil, así como en sus cortes publicitarios; es decir, no en programa distinto. En cuanto a los relacionados en el apartado II.3, tampoco sería aplicable el principio de no emisión de escenas violentas, crudas o brutales, porque este apartado se refiere exclusivamente al contenido de los espacios informativos, que por cierto recogen escenas de cogidas graves, sin ninguna protesta ni objeción.

En cuanto a la banda de protección reforzada, en la que no pueden emitirse programas para menores de 13 años, no vamos a pararnos a debatir nada, porque los sábados o domingos termina su horario a las 12 del mediodía.

En definitiva, es falso que el Código de Autorregulación prohíba las retransmisiones taurinas. Y no sólo eso. El argumento es incoherente para TVE desde el mismo momento que en horario de proteccion infantil (no reforzada) se emite un programa informativo taurino; y es contradictorio para el PSOE cuando cadenas públicas de autonomías gobernadas por el partido, y que también han firmado el Código de Autorregulación, emiten corridas de toros en directo.

B) Los derechos de retransmisión son muy caros.

Para argumentar con seriedad, lo primero que tienen que hacer los responsables de RTVE es cuantificar el coste de una retransmisión y, además, compararlo con el coste de retransmisiones de otros espectáculos, verbigracia, el fútbol. Lo demás, divagando sobre generalidades, es marear la perdiz. Pero es que, volviendo a la naturaleza de servicio público de TVE, lo que sobra en TVE son las retransmisiones de fútbol porque, amén de carísimas, están más que cubiertas por otras cadenas públicas o privadas, y, por tanto, no requieren de la intervención de la cadena pública estatal para suplir carencia alguna; a diferencia de los toros donde ya he indicado que más de la mitad del territorio nacional no tiene acceso a los mismos.

En definitiva, no hay argumentos válidos para impedir la retransmisión de espectáculos taurinos en TVE; antes al contrario, hay argumentos sobrados para defender que TVE está obligada a retransmitir corridas de toros.

Lo que realmente subyace en la cuestión es que los actuales dirigentes del PSOE se han alineado con las posiciones prohibicionistas de los partidos nacionalistas, de los que en este tema taurino, como en cualquier otro campo, poco o nada bueno cabe esperar. Por tanto, con la actual composición del Congreso de los Diputados, no es viable ningún acuerdo que rompa esta cerrazón mental. Nuestra única esperanza es que esta postura hostil a todo lo taurino de los hoy dirigentes y diputados del PSOE sea corregida por la acción de aquellos militantes del partido que sean aficionados a los toros y, sobre todo, defensores de la libertad. Haberlos, haylos. Me consta.

A modo de coda:

Los taurinos, dicho sea con todo el ánimo peyorativo, tienen una oportunidad excelente para callar la boca al Sr. Oliart y a la Sra. Fernández Soriano, y ofrecer (conjuntamente entre empresarios, ganaderos y toreros) para la temporada 2011 la retransmisión de un mínimo de 10 corridas nocturnas, con las mejores ganaderías y las máximas figuras, sin cobro de derechos de emisión. Y con algún periodista taurino (de los menos malos, por favor) que lo comente gratuitamente. Así, las corridas serán fuera del horario infantil y no tendrán más coste para TVE que el desplazamiento de los medios técnicos. Pero no serán capaces de hacerlo, que nadie se ilusione ni se preocupe.

Me corto la coleta

Puede parecer pretencioso servirme de esta frase, reservada para los que del enfrentamiento con el toro han hecho su oficio, pero permítase...