domingo, 16 de abril de 2017

Bous al carrer. Las Ventas, 16 de abril de 2017

En su famosa comparecencia en Casa Patas este invierno, Simón Casas quiso tranquilizar al personal asegurando que él sabe qué tipo de toro debe sacar en cada plaza. A la vista de sus dos primeras corridas de toros en Plaza 1 (antes Las Ventas), monsieur Casas debe de considerar que el toro de Madrid es el borrico grande, ande o no ande. Y que eso de las corridas parejas o igualadas no se lleva.

Si el pasado domingo la corrida de Victorino daba una media en báscula de 572 kilos, la de Montealto se ha ido a los 591. Si los pesos de los albaserradas se movían en un segmento de 103 kilos, entre los 528 y los 631, los pesos de los toros de Agustín Montes lo hacían en uno aún más amplio de 175 kilos, entre los 505 y los 680.

Claro que, a la luz de la reacción popular, quizás sea cierto que éste es el tipo de toro que quiere la afición, porque no se ha protestado ningún zamacuco, aunque tuviese hechuras apropiadas para la carreta o para los bous al carrer. Hoy se ha protestado únicamente un jabonero, con toda justicia, porque su encornadura cornibaja, escasa y acapachada era propia de una plaza de segunda y no muy exigente.


El cartel era prometedor. Por un lado, los toros de Montealto, un hierro con un sonoro triunfo en esta plaza en 2015, aunque la muy voluminosa de 2016 fuese desilusionante. Por otro, los protagonistas del mano a mano de la pasada Feria de Otoño, con la sorpresivamente peligrosa corrida del Puerto de San Lorenzo, que solventaron con una vergüenza torera que se les ha reconocido al inicio, obligándoles a salir a saludar. La tarde era ideal, soleada y calmada.

Pero hete aquí que Dios propone, el hombre dispone y el toro lo descompone. Como lo ha descompuesto esta tarde Montealto con una mansada voluminosa y desigual, bien es cierto que muy noble y sin peligro. Mansos en el caballo, unos por remisos y otros por falta de pelea, y mansos en los engaños. En general parados, salvo el 5º, un toro manso con mucho recorrido y humillación, que propició los mejores momentos de la tarde, con un inicio de faena de muleta en el que apareció el Curro Díaz artista, vertical, inspirado y de pellizco, toreando muy despacio, especialmente en un derechazo y un pase de pecho. Después la faena se diluyó en el abuso del toreo de noria y la falta de limpieza en los pases.

Y en lo positivo, poco más. El buen saludo de Garrido al segundo, sacándolo a los medios con lances templados de rodilla flexionada, y un quite por chicuelinas de buen trazo. Nada más bueno hizo el extremeño, ni con el pastueño y parado segundo, al que afligió más con las cercanías; ni al aleonado, noble y soso cuarto, al que no quiso ligar las series; ni con el manso y escarbador sexto. Anduvo muy desafortunado con los aceros.

Curro Díaz se justificó con la faena de muleta al quinto, ya apuntada, y ninguna oportunidad tuvo con el insulso primero, siempre con la cara alta, y con el buey tercero, un toro alto y montado. Recetó una buena estocada al primero, cobrada al volapié, pero lo emborronó con un feo metisaca en los bajos al tercero y la chalequera al quinto.

Por lo demás, un mano a mano conlleva necesariamente un rasgo de competencia entre los diestros, que tiene su máxima expresión en el único momento en que ambos pueden medirse con el mismo toro. Hablo de los quites artísticos, a los que hoy han renunciado lamentablemente los dos protagonistas, en una actitud poco comprensible.

Las cuadrillas se han mimetizado con el fondo gris de toda la tarde. Mal los picadores, sin acierto con la puya y citando de mala forma. Regulares bregas y escaso brillo con los palos, dejando a salvo un buen par de Manuel Jesús Ruiz y otro de Óscar Castellanos, sacando los palos de abajo, aunque le quedó pasado el embroque.

Recuerdo que en la última corrida de la temporada pasada, la romana media fue de 515 kilos y que se ovacionó de salida un toro de Palha de 466 kilos en la tablilla. Confío en que la empresa vuelva a la cordura y sus veedores miren más el trapío de los toros que su volumen. La Vall d'Uxió y otros pueblos lo agradecerán.

Cuadro de puntuación de la corrida de Montealto

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amena exposición, acertada crítica y muy bien escrita reseña. Tiempos hubo en que los días de corrida soporífera (los otros también, pero eso ahora no viene al caso), servidor compraba los periódicos donde escribían mis críticos favoritos para compensar con su lectura el aburrido festejo. Leyendo tu entretenida (y docta) crónica lo he recordado.
Enhorabuena y mucho ánimo para lo que resta por venir, no ha de faltarte el mío...
Miguel Moreno González

cadahalseño dijo...

Gracias Miguel por tu comentario y tu ánimo. Los aficionados veteranos estamos muy acostumbrados a todo tipo de festejos, pero fundamentalmente a los soporíferos. Siempre hay un algo que comentar.

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