viernes, 7 de febrero de 2014

Un novillo y poco más. Valdemorillo, 7 de febrero de 2014

En Ajalvir y Valdemorillo se quita el mono de muchos aficionados, y no solo madrileños. El culpable de que en Valdemorillo haya toros a primeros de febrero es, ni más ni menos, Carlos I de España y V de Alemania. En honor a la verdad, concretamente la culpa es el traslado de los restos mortales del Emperador desde el Monasterio de Yuste hasta el de El Escorial se hiciese en el invierno de 1574 y que la comitiva fúnebre hiciese parada en el pueblo serrano el 2 y 3 de febrero de aquel año. Y en honor a ese acontecimiento, los valdemorillenses decidieron nombrar patrones a San Blas y a La Candelaria.

El programa de la Feria y la modestísima contribución a la diversidad de encastes

La primera de Valdemorillo anunciaba un encaste singular (que llaman "minoritario"), el de Veragua, vía José Enrique Calderón. La ganadería de Tomás Prieto de la Cal anda ahora alejada de las figuras que la frecuentaban hace cinco décadas, y luce ahora pintas jaboneras en un porcentaje mucho mayor al de entonces, en que predominaba el negro. Para su lidia, Tomás Entero contrató a dos novilleros con cierto recorrido y uno más novel, y lo justificaba así en Tauroweb: "Siempre he cuidado a los novilleros que empiezan porque esta es una labor que tenemos que hacer entre todos. También el ayuntamiento de Valdemorillo apoya esta idea y había que poner a tres chavales nuevos. Podíamos haber puesto novilleros más curtidos que están próximos a tomar la alternativa, pero esos toreros ya los ha visto el público. Hemos planteado una novillada con interés, porque los animales de Prieto de la Cal se mueven, son bravos y necesitan chavales que estén en novillero".

El cartel convocó a poco más de 2.000 espectadores en la plaza de toros de La Candelaria, aunque de pago, muchísimos menos. Muy pobre entrada para una novillada que era gratuita para los empadronados en el pueblo (que supera de largo los 10.000 habitantes).

César José Troquel Manrique, César Valencia, de dinastía torera, debutó con picadores en Las Ventas en julio de 2012, plaza donde repetiría en la pasada Feria de San Isidro. Los 11 festejos de 2013, la mayoría de ellos en cosos franceses, servían de esperanzadora tarjeta de presentación, que el desarrollo de la tarde se encargó de desbaratar. Si con su inválido primer novillo hubo de ejercer de enfermero, con el buen cuarto desperdició lamentablemente su boyantía. "Lucero", que así se llamaba el jabonero, solo sufrió un puyacito en lo alto y quedó con poder, arrancándose de largo y persiguiendo en el segundo tercio al novillero-banderillero. No dejó brindar en los medios al venezolano de la Escuela de Madrid, que resolvió con soltura el aprieto. Pero a partir de ahí, fue incapaz de mandar y templar la franca y decidida embestida del utrero, que acabó a su aire y desbordando a César Valencia. Con sus dos novillos falló a espadas.

Daniel Crespo fue un habitual de las plazas de los alrededores de Madrid en 2013, temporada en la que debutó con picadores y sumó 13 novilladas. También blandeó el segundo novillo en los lances de saludo y el gaditano hubo de enmendarse en el quite con el capote a la espalda. Quedó el utrero incómodo para la muleta, gazapón, distraído y con embestida descompuesta, para acabar buscando las tablas, donde Daniel Crespo trató de aprovechar su querencia. El quinto de la tarde, gacho y buen mozo, salió corretón y flojeó en varas para rehacerse después en la muleta, antes de rajarse descaradamente en la tercera serie. José Fernández simuló la suerte de varas, con un puyacito trasero. Para colmo, la brega fue la peor de la tarde. El del Puerto de Santa María tampoco aprovechó las dos series que tuvo el novillo. Con el estoque anduvo peor que desafortunado.

José Antonio Carreiro se presentaba con un escaso bagaje de dos novilladas picadas, que contrastan con sus 25 años de edad. La explicación de ello quizás esté en la denuncia pública que hizo en 2008 acusando al empresario de Retuerta de Bullaque de pedirle que firmase un recibo que no le había pagado.Y su falta de práctica se notó en demasía. Con el tercero de la tarde, al que había cuidado Tito Sandoval, y que se desentendió de engaños en la segunda serie, anduvo de cabeza para matarlo, al no saber obligarlo con la franela. Antes, en el segundo, el de Navalagamella había intentado un quite por tafalleras que se truncó a las primeras de cambio. Jugó bien los brazos en los lances al sexto bis (el único negro, basto y de hechuras de toro, fue sustituido prematuramente tras conmocionarse al estrellarse contra el burladero). No hubo más porque el veragüeño se rajó ya en palos. Sobre la suerte suprema es mejor correr un tupido velo.

Seis silencios fueron el corolario de seis grises actuaciones. Ciertamente solo disfrutamos con un gran par de Fernando Sánchez al tercero de la tarde.

Salimos comentando las consecuencias de la uniformidad actual de comportamientos de toros y toreros, que se contagian al público, de forma tal que se intenta hacer (y se demanda que hagan) a todos los toros lo mismo, con independencia de sus condiciones y del encaste de procedencia. No es un problema de los novilleros de esta tarde. Es un problema de los diestros de todos los escalafones. Y sin solución.

Cuadro de puntuación de la novillada de Prieto de la Cal
(Cada aspecto está puntuado de 0 a 5, y la nota media es ponderada,
 al no tener todos los aspectos el mismo peso en la puntuación)

Las figuras hacían el telefonillo a los de Prieto de la Cal en los años cincuenta del siglo XX
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Don Tomás Prieto de la Cal (padre del actual propietario), con sus características gafas,
 en un tentadero en "La Ruiza" (1952). Litri, preparado con el capote, y Rita Hayworth con sombrero
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Cúpula geométrica de "la Candelaria"

La Feria se pone en marcha
Los espectadores no dejaron de desfilar toda la tarde

Un mal puyazo

Momento en que César Valencia debía clavar los garapullos

Cartel entre areneros

Mulillas Team

El chulo de toriles comprobando que el ruedo está despejado

La parada de enormes cabestros se lleva al único negro de la tarde

Ciegos y sordos

Aficionados coruchos

Derechazo de José Antonio Carreiro al tercero...

... y natural (no muy "natural")

Pase "regular" (léase natural) de César Valencia al buen cuarto

"Lucero" embistió con gran son

Daniel Crespo lancea al quinto

Crespo sin apreturas con la franela

Las fotografías buenas corresponden a la cámara de Luis Olmeda,
 vecino de abono venteño, que ha tenido la gentileza de cedérmelas

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